Los dos números uno del planeta tienen una cuenta pendiente con Roland Garros. Ni Roger Federer ni la francesa Amelie Mauresmo se han impuesto nunca en la tierra batida de la pista Philippe Chatrier. Sin embargo, el caso de la tenista gala es especial.
Mauresmo decidió hacerse tenista cuando, en 1983, vio a Yannick Noah proclamarse vencedor del segundo Grand Slam de la temporada. Sin embargo, a menudo paralizada por la presión de verse entre las favoritas ante su público, nunca ha conseguido rendir a buen nivel en el torneo parisino. Pero en esta ocasión, después de sus triunfos en el Masters femenino de Los Ángeles y, sobre todo, en el Abierto de Australia, llega con más confianza que nunca y todos los dedos le señalan como la rival a batir por las Sharapova, Henin-Hardenne, Clijsters, Petrova y compañía.
Medina, la referencia
En cuanto a la participación española, en esta ocasión Anabel Medina aparece como la tenista mejor situada en el ránking mundial (26). La española, que viene de realizar un gran torneo en Estrasburgo, tendrá como rival en la primera ronda a una jugadora procedente de la fase previa. Y, si consigue avanzar el cuadro, podría enfrentarse a la belga Kim Clijsters, segunda favorita, en tercera ronda.
Además, Lourdes Domínguez se medirá a Daniela Hantuchova y Laura Pons debutará ante la serbia Jalena Jankovic.