El ministro de Exteriores de Irán, Manouchehr Mottaki, aseguró ayer en Bagdad que su Gobierno ha decidido no llevar adelante el diálogo previsto con Estados Unidos sobre la situación en Irak. Tras realizar un viaje sorpresa para entrevistarse con su homólogo Hoshiar Zebari, explicó que «desafortunadamente, Washington ha utilizado de una forma publicitaria nuestra buena voluntad. Ha intentado crear un ambiente negativo, por eso hemos decidido bloquear la decisión tomada anteriormente», relató el jefe de la diplomacia de Teherán, que también volvió a advertir de que su país responderá a cualquier ataque.
Su velada amenaza fue reafirmada en Teherán por el ex presidente Hashemi Rafsanyani, quien recordó a Estados Unidos y Reino Unido que «acabarán lamentando la dura línea que han adoptado respecto a las actividades atómicas de Irán. «Un día, entenderéis vuestros errores», indicó.
«Difíciles circunstancias»
Mottaki aseguró que su visita a la capital iraquí tenía como objetivo «felicitar» al nuevo Ejecutivo y colaborar en la reconstrucción. Con sus palabras trató de calmar a Zebari, que momento antes instó a las autoridades de Irán y de los países vecinos que no se aprovechen de «las difíciles circunstancias» en las que se encuentra su país. El ministro iraquí se comprometió a que el nuevo Gobierno no será una «amenaza para el pueblo persa» y añadió que no desea que ningún Estado vecino disponga de armas de destrucción masiva, en una aparente referencia al controvertido programa nuclear.
De cualquier manera los mayores problemas de Irak siguen siendo domésticos. La violencia parece no tener fin y ayer volvió a cobrarse otra veintena de vidas en ataques cada vez más surrealistas. Incluso el entrenador del equipo de tenis olímpico y dos de sus jugadores fueron asesinados a tiros en Bagdad porque llevaban pantalones cortos. Pocos días antes de ese ataque, un grupo integrista suní había lanzado una advertencia sobre el uso de esas prendas.
Además, la explosión de un coche bomba en un mercado popular en la zona occidental de la capital causó la muerte de ocho personas. Asimismo, un grupo de hom- bres armados secuestró a seis trabajadores y a dos policías que trabajaban para un canal de televisión local de Diyala y les llevó a un lugar desconocido fuera de Baquba, donde dispararon contra los dos agentes antes de liberar a los seis empleados.
Por último, la Policía detuvo a un familiar del ex presidente Sadam, acusado de financiar y dirigir las operaciones armadas en las provincias de Salah al-Din y Kirkuk.