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Sábado, 27 de mayo de 2006
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POLÍTICA
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Imaz afea a Zapatero y a Batasuna su «partidismo» y pide «altura de miras»
Critica al presidente por confirmar el diálogo con ETA en un mitin y ve «extemporáneo» el comité negociador abertzale Arropa su reivindicación del «liderazgo» institucional del PNV con un acto de homenaje a todos sus parlamentarios
Imaz afea a Zapatero y a Batasuna su «partidismo» y pide «altura de miras»
FOTO DE FAMILIA. Ibarrretxe, Imaz y Ardanza posaron junto a una representación del centenar de parlamentarios vascos que ha tenido el PNV. / LUIS ANGEL GÓMEZ
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El presidente del PNV, Josu Jon Imaz, arropó ayer su discurso reivindicativo del «liderazgo» protagonizado por el nacionalismo institucional desde la Transición con un acto de homenaje a todos los parlamentarios -109- con que ha contado el partido en las ocho legislaturas de autogobierno vasco. Ante los setenta que acudieron a la cita en Sabin Etxea y acompañado en primera fila por 'históricos' como el ex lehendakari Ardanza y los antiguos responsables de la Cámara Joseba Leizaola y Juan María Atutxa, Imaz insistió en que hoy, al igual que hace 30 años, «la clave» está en «acertar» con la apuesta política y repartió críticas al Gobierno socialista y a la izquierda abertzale, por segunda vez en 48 horas. El líder jeltzale reprobó a ambos, con matices, su «partidismo» en un incipiente proceso de paz que exige, según advirtió, «seriedad», «responsabilidad», «altura de miras» y «cooperación de todos».

El reproche a dos bandas constituyó el elemento más pegado a la actualidad de un discurso destinado a agradecer a los presentes -y, en especial, a aquellos que fueron parlamentarios en el complejo tránsito de la dictadura a la democracia- su contribución a la «construcción nacional» de Euskadi y su desarrollo económico y social; un mensaje que Imaz acompañó de un texto para la ocasión que vino a ser un compendio de sus planteamientos, desde la intervención en el Euskalduna al acceder a la presidencia del partido hasta una reciente conferencia en la Universidad de Deusto. Imaz evitó cualquier censura de las palabras pronunciadas el domingo en el BEC por Zapatero, pero sí le afeó el «partidismo» que supone, a su juicio, utilizar «la atalaya de un mitin» del PSE para confirmar el inicio del diálogo con ETA. «No es de recibo», rechazó, al tiempo que reclamó «respeto a las instituciones» y «cooperación entre todos».

El líder jeltzale extendió la crítica a Batasuna, con más amplitud y acidez. Mientras en el texto repartido a la Prensa les acusaba de «engañar» a la ciudadanía y constataba la «pedagogía» que deberán hacer los sectores «hasta ahora partidarios» de la violencia, de viva voz tildó de «extemporánea» la iniciativa de nombrar un comité negociador para la futura mesa de partidos. Cuando «todos sabemos», añadió, que esa comisión «ni siquiera se corresponde con los interlocutores» habituales de la izquierda abertzale; una alusión implícita, entre otros, a Pernando Barrena.

El precedente de Txiberta

«¿A qué estamos jugando?», se preguntó en un reproche que extendió a las «condiciones» inaceptables para la otra parte que están poniendo, según señaló, unos y otros. Imaz comprometió la misma «altura de miras» que tuvo su partido en 1977 para intentar hacer «irreversible» la paz y buscar un acuerdo que aúne las distintas sensibilidades del país con el fin de zanjar el conflicto político vasco, que identificó con la falta de reconocimiento de Euskadi como «sujeto político». Mirando a los presentes, recuperó lo ocurrido en la localidad vascofrancesa de Txiberta hace casi 30 años, cuando ETA trató de arrastrar a las fuerza nacionalistas para que no concurrieran a las elecciones generales. El PNV, recordó Imaz, «se plantó» entonces y apostó por el proceso democrático a pesar de sus «deficiencias», concretadas, citó, en el 30% de apoyo del total del censo que recibió la Constitución.

El líder peneuvista dibujó el resto como la historia de «un éxito»: las primeras hornadas de parlamentarios, dijo, son imagen «viva» del «acierto» frente a la apuesta «equivocada» de la izquierda abertzale, generadora de «tragedia» y que pugna, «30 años después», por incorporarse a la normalidad política. Imaz pidió a los suyos que combatan las «zozobras» de este nuevo período asimilando «la visión de país» de sus antecesores, entre los que distinguió a José Antonio Rubalkaba, el único diputado en las ocho legislaturas. La fiesta de un euskaltegi y una protesta de empleados de seguridad frustraron la foto de familia ante la estatua de Sabino Arana. La imagen se inmortalizó en Sabin Etxea -donde estaba convocada por la tarde la asamblea nacional-, con la presencia del lehendakari Ibarretxe y un Joseba Egibar que pareció a ratos incómodo.



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