Más que un edificio, es una intervención en el paisaje. El Ayuntamiento de Logroño y la Fundación Logroño Turismo presentaron ayer el Centro del Saber del Rioja, un proyecto que pretende convertir a La Rioja en un referente «internacional» del turismo del vino. Un espacio fresco y novedoso que busca el diálogo de la piedra con la naturaleza y que plantea una experiencia basada en los sentidos y las emociones a través de las nuevas tecnologías.
El alcalde de Logroño, Julio Revuelta, asistió en Riojaforum a la jornada de presentación del proyecto, que será ubicado en el parque natural de La Grajera. En él han participado los arquitectos Fuensanta Nieto y Enrique Sobejano, el museógrafo Fernando Andrés, la paisajista María Iza y el diseñador Fernando Beltrán.
Este innovador centro enoturístico contará con 27 millones de euros de inversión municipal -además de alguna aportación externa, según precisó Revuelta ayer-, y su proyecto de ejecución finalizará a lo largo de 2006, de manera que las obras puedan comenzarse en el 2007 y estar concluidas hacia el año 2010.
En concreto, el proyecto está compuesto por cuatro edificios que albergan diferentes áreas temáticas relacionadas con el vino: Área de Información del Destino Rioja, Espacio del Conocimiento, Gastronomía y Descanso y Relajación. Todo ello integrado en el entorno a través del proyecto paisajístico.
«Emblema» de la región
Revuelta fue el encargado de presentar unos actos que contaron también con la presencia del presidente autonómico, Pedro Sanz. El primer edil destacó que este centro, además de ser un «emblema» para la región, constituirá también un punto de encuentro para el sector vitivinícola.
El arquitecto Sobejano destacó que el proyecto surgió del paisaje en el que se iba a ubicar una parcela de 37 hectáreas con un total de 10.000 metros cuadrados construidos, en la que se pretende que las cubiertas flotantes «dialoguen» con los viñedos.
Así, se pretende que el centro evoque las sugerentes leyes geométricas de las vides. Por otra parte, el paisaje exterior se concibe como una suerte de jardines-viñedos que conectarán el lugar con el pantano, el Camino de Santiago y la ciudad de Logroño a través del paseo de la llamada 'muralla verde'.