El Casco Antiguo de Logroño será el escenario de la tercera edición de 'La Rioja. Tierra Abierta' que se desarrollará el año que viene, desde el 1 de marzo hasta el 31 de agosto, y cuyos objetivos, según palabras del presidente autonómico, Pedro Sanz, son «elevar los valores» que tiene nuestra comunidad y «descubrir los tesoros» de este territorio desde el punto de vista de su promoción.
El presupuesto de la muestra, que cuenta con la colaboración del Gobierno regional, el Ayuntamiento de Logroño y la Fundación Caja Rioja, asciende a tres millones de euros. Una suma a la que habrá que añadir el coste de la ejecución de las obras que se consideren necesarias en infraestructuras, edificios y acondicionamiento de espacios públicos para la exposición.
La tercera edición no se centrará en un único edificio, como ocurrió en Calahorra y Nájera, sino que en esta ocasión la muestra tendrá un recorrido definido que discurrirá por los diferentes puntos de intervención expositiva. Entre ellos se incluye, por ejemplo, la Sala de Amós Salvador, la Iglesia de Santa María de Palacio, la catedral de La Redonda, bodegas tradicionales del Casco Antiguo o el mismísimo Mercado de Abastos.
Pero el proyecto más relevante tiene que ver, sin duda, con la intervención que se acometerá en el Cubo del Revellín, que «se recuperará expresamente para esta exposición», señaló Revuelta, y que constituye «una de las grandes sorpresas», apostilló Pedro Sanz, por lo que supone «descubrir algo que siempre nos parecía aislado».
Julio Revuelta, que estampó su firma en el protocolo de colaboración como máximo responsable municipal, confesó que cuando se le comunicó que Logroño podía ser la sede de esta exposición «lo primero que pensé es que teníamos que llevarla al Casco Antiguo» y que debía tener un carácter «moderno y de futuro».
La próxima edición de 'La Rioja. Tierra Abierta' incorpora el lema 'log 2007', que quiere ser una tribuna a través de la cual los riojanos se expresen y se den a conocer. Sobre esta base los objetivos que se persiguen son los de mostrar una región joven, contemporánea, abierta, competitiva y dinámica, con espacios que presenten una imagen global, moderna y positiva de la ciudad.
Se trata, en suma, de «enamorar y emocionar al visitante con el recorrido turístico que se ha diseñado», explicó el alcalde, itinerario en el que no faltará el tratamiento de fachadas mediante el diseño e instalación de grandes lonas gráficas que modificarán la apariencia de las calles, ni la iluminación escénica que devolverá imágenes, textos y sonidos que sin duda cautivarán al que las contemple.
El presidente de Caja Rioja y también de la Fundación, Fernando Beltrán, recalcó que la participación de la entidad en este proyecto constituye un auténtico «orgullo», para añadir más adelante que en la edición del año próximo no hay un sólo contenedor, ni siquiera un único enfoque, sino un territorio, la ciudad, en la que van a confluir diversas formas de ver, de sentir y de comprender, y en la que «cada riojano y cada visitante va a tener un papel».
Beltrán reiteró la apuesta para hacer que Logroño vuelva a ser una «cita inexcusable» y un «referente» en la forma y fondo de acercanos a nuestro patrimonio material e inmaterial de presente y de futuro.