La asociación de padres de alumnos de la escuela pública vasca ha detectado desde hace años las dificultades que tienen las familias para atender a sus hijos durante el largo período de vacaciones escolares. Sus responsables apuestan por la apertura de los centros de enseñanza en verano como una solución para que los padres no opten por pagar colonias y cursos.
La asociación ha reclamado ya al Departamento de Educación que abra las escuelas públicas durante julio y agosto y aproveche sus instalaciones. «Habría que contratar a monitores de tiempo libre, educadores de calle, hay un gran número de profesionales formados a los que se puede utilizar en esta labor. Sólo es una cuestión de dinero», señala Ana Izagirre, la presidenta de la agrupación en Vizcaya. Los padres de la escuela pública subrayan que los horarios de atención a los pequeños deberían adaptarse a los laborales.
La agrupación alerta de que la «demanda es cada vez mayor» y que la única salida que les queda a las parejas que trabajan y tienen hijos es «pagar» por las actividades de verano. «Atender a los escolares en ese período de vacaciones debería ser un servicio público», añade Izagirre. Algunas asociaciones de escuelas públicas optan por negociar con los ayuntamientos programas de verano en los centros, aunque aún son un puñado las experiencias en marcha.
La Federación de asociaciones de familias numerosas del País Vasco, Hirukide, coincide con los padres de la escuela pública en que la solución pasa por utilizar los centros de enseñanza. «Hirukide ha solicitado al Gobierno vasco que abra en verano las escuelas para los niños. No es justo que sólo las familias que disponen de más medios puedan enviar a sus hijos a actividades de ocio o educativas. Es un servicio que permitiría conciliar vida laboral y familiar», explica Natalia Díez-Caballero, presidenta de la asociación. A su juicio, además de aprovechar las instalaciones deportivas de las escuelas, se podrían desarrollar actividades culturales y cursos de idiomas.