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Sábado, 27 de mayo de 2006
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Un informe alerta de los riesgos que causó la planta de lindane de Barakaldo
El Instituto de Toxicología cree que el almacén pudo poner en peligro la salud
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La organización ecologista Lur Maitea dio ayer a conocer las conclusiones de un informe elaborado por el Instituto Nacional de Toxicología sobre la planta de lindane de Barakaldo, desmantelada en 2002. El documento alerta de los eventuales peligros que causaron el almacenamiento de «residuos tóxicos» y la creación del vertedero en las instalaciones de Bilbao Chemicals, en Barakaldo. En el texto, se indica que estas actividades «sin medidas» de prevención pudieron suponer un «grave riesgo» para la salud y el medio ambiente.

Lur Maitea explicó que el informe fue solicitado por la juez instructora en el desarrollo de la querella criminal que esta organización interpuso en 2001 contra la sociedad pública de gestión ambiental Ihobe y su director, José Luis Aurrecoechea, por su papel en esos depósitos de residuos.

La organización recordó que «Bilbao-Chemicals fue la empresa fabricante de lindane desde mediados de los años 40 hasta finales de los 80» y que, tras un Expediente de Expropiación Forzosa del Gobierno vasco, se mantuvo «este vertedero sin ninguna medida de seguridad» hasta 2002.

Lur Maitea indicó que, en 1999, Ihobe «adosó al vertedero la fábrica de triclorobenceno -un material útil en la elaboración de productos industriales- para presuntamente convertir sólo 5.000 toneladas de lindane en triclorobenceno y sal, utilizando al río Galindo como vertedero del proceso de fabricación».

Proceso judicial

En el proceso judicial, se solicitó al Instituto de Toxicología una evaluación de los riesgos de esas actividades en Barakaldo, «a menos de cien metros del hospital de Cruces», según el grupo ecologista. En concreto, se pidió a la entidad, que recogió las muestras en 2001, que analizase tres supuestos: si «pudo suponer o supuso un grave riesgo o hipotético peligro para la salud de las personas, el medio ambiente o la vida animal el almacenamiento clandestino de residuos tóxicos sin medidas eliminatorias de riesgo»; la fabricación de triclorobenceno en una planta adosada y los vertidos al Galindo «sin autorización legal» de 300 nanogramos/litro de HCH y de salmuera, «teniendo en cuenta el elevado parámetro de conductividad medido en la salida del colector del vertido».

Toxicología responde ahora de modo afirmativo a las dos primeras cuestiones. No obstante, aclara que para conocer la incidencia del almacenamiento de sustancias peligrosas sería necesario recurrir a un estudio epidemiológico en la población próxima que presentase síntomas compatibles con una intoxicación de lindane y análisis medioambientales. En cuanto a los vertidos, manifiesta no poder valorar los resultados con los datos aportados y explica que el vertido de salmuera «pudo afectar fundamentalmente a la vida de los organismos presentes en el río su hubo un cambio en la salinidad del agua, lo que dependerá del volumen de salmuera vertido y del caudal».



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