La semifinal a la vuelta de la esquina. El TAU se sitúa a una casilla de distancia. Esta mañana abordará el trecho definitivo. En un escenario adverso -habrá lleno en el Fontajau- y ante un adversario consciente de que un nuevo paso atrás le condenará al ostracismo. Todos los sentidos despiertos, por tanto. La recompensa merece el esfuerzo.
Para ello, el Baskonia precisará de sus mejores prestaciones. De su versión más lustrosa. Conviene no confiarse. Ni adelante y ni atrás. Cuando la formación vitoriana ha trazado la hoja de ruta, la serie siempre le ha sonreído. Ritmo, defensa, rebote y acierto son pautas de sobra conocidas que, combinadas en el orden adecuado, darán la llave de la victoria. El TAU resolvió el enigma en los partidos impares, saldados ambos con triunfos, mientras que en el segundo, el matemático más atinado fue el Akasvayu.
Porque el último potentado de la ACB, pese a moverse un piso por debajo del Baskonia, está dando guerra en esta ronda. Una oposición lógica si se pasa revista a su planilla de individualidades. Además, como la mayoría, el conjunto gerundense eleva mucho su nivel ante su gente. Ya lo demostró la semana pasada. Se acopló mejor al horario matutino. Mucho más despierto y enchufado colocó la igualada. Hoy seguro que intentará el asalto bajo el mismo guión. No le queda otra, la verdad. Si pierde, aparecerá su esquela en los diarios.
Esa urgencia no computa de momento en el bando alavés. Protegido por el 2-1, el Baskonia dispone de dos oportunidades para acceder a semifinales. La primera, hoy. Y, en el supuesto de tropezar, aún le quedaría el cara o cruz que se desarrollaría el próximo martes en Vitoria. El TAU, no obstante, debe andarse con tiento. Sellar hoy la serie le permitiría recargar baterías antes del siguiente escalón, en el que tocaría Barcelona o Real Madrid.
Prigioni, renqueante
Y es que, a estas alturas de la película y con casi setenta partidos a cuestas, las fuerzas ya escasean. Andará asimismo el Baskonia muy pendiente de Pablo Prigioni. El cerebral galvanizador del juego azulgrana descansó el viernes por molestias derivadas de la deshidratación que sufrió hace diez días. Anda renqueante el de Río Tercero y, aunque su concurso está asegurado, la persistencia de esos problemas constituyen una noticia grave. Debido a que, pese a los progresos de Ukic, el entramado ofensivo gira a su alrededor.
Aparte del joven croata, el resto de componentes azulgranas deberá multiplicarse. Hasta ahora, Scola y Hansen se han mostrado como los más entonados. El primero encabeza la clasificación de anotadores y reboteadores. El segundo se ha erigido en su mejor escudero. Promedia quince tantos por comparecencia. Los sorbitos de unos y otros, como los que ofreció David en el tercer choque, serán recibidos con los brazos abiertos.
En el bando contrario, a la dirección de McDonald y los destellos de Raül López y Fran Vázquez se han añadido dos factores a tener en cuenta. Por un lado, la envergadura de Roberto Dueñas. El descomunal pívot ha amargado a sus pares -en especial a Splitter- cada vez que ha salido a pista. Ha intimidado, variado trayectorias de tiro, reboteado e, incluso, anotado. Menos mal que, hasta la fecha, sólo ha disputado quince minutos por encuentro.
El otro previsible quebradero de cabeza reside en la querencia del ala-pívot Gabriel a abrirse y lanzar desde la distancia. El talento sobra en el Akasvayu. Así que si el TAU baja las revoluciones, tocará sufrir. Seguro.