La situación que atraviesa la pesquería de la anchoa en el Cantábrico es crítica, a tenor de los informes científicos efectuados por Azti-Tecnalia, que no hacen sino corroborar la negativa sensación que se había podido constatar durante estos últimos meses por las escasísimas capturas registradas en la costera. El director general de Azti-Tecnalia, Rogelio Pozo, ha subrayado que la campaña científica 'Bioman', desarrollada en aguas del Golfo de Vizcaya a lo largo del mes de mayo, confirma que la pesquería de anchoa se encuentra en grave riesgo de colapso. En ese sentido, solicitó que la incidencia de la pesca en esta especie marina sea nula hasta que un nuevo dictamen científico constate la recuperación del stock. Durante la presente costera se han capturado 720 toneladas, el peor registro de la historia, sólo superado el año pasado cuando se decretó el cierre de la pesquería. El balance se puede considerar nefasto si se compara con las 4.500 toneladas capturadas como media en el transcurso de los últimos ejercicios.
En esta coyuntura, la decisión de los arrantzales vascos de poner fin a la costera de anchoa por este año constituye una medida lógica y de sentido común, por más que provoque un grave perjuicio económico inmediato que las autoridades pesqueras están en la ineludible obligación de paliar. La decisión de no prolongar la campaña durante el mes de junio es coherente con los preocupantes resultados de los estudios científicos realizados, aunque de poco servirá si no es acompañada del cierre oficial de la pesquería por parte de las autoridades de la UE, para lo que es imprescindible una actitud consecuente del Gobierno español. La crítica situación de la anchoa en aguas del Golfo de Vizcaya exige a partir de ahora decisiones fundamentadas en el rigor de los dictámenes científicos. Aun admitiendo que la crisis que padece la pesquería de anchoa se debe a un cúmulo de motivos de naturaleza compleja, no es menos cierto que determinadas decisiones políticas erróneas adoptadas a lo largo del último año y medio por las autoridades comunitarias han provocado un grave perjuicio que es preciso desterrar. Y para ello resulta indispensable cerrar la pesquería hasta que nuevos informes científicos acrediten que se dan las condiciones adecuadas para revocar la medida.