La Policía que a principios de este mes creó el Gobierno de Hamás con sus milicianos volvió ayer a las calles de Gaza, sólo un día después de que el ministro del Interior, Said Siyam, ordenará su repliegue. Un número indeterminado, pero no muy elevado, de agentes patrullaron discretamente sin alejarse demasiado de sus bases, lo que suscitó inmediatamente las protestas y el disparo de tiros al aire de los integrantes del veterano cuerpo leal al presidente, Mahmud Abbas (Abú Mazen), que también está formado básicamente por activistas, en este caso de Fatah. Sin embargo, no se vivió la tensión de jornadas pasadas y los uniformados enfrentados mostraron una cordialidad engañosa.
Hamás aseguró que la orden de desplegarse por ciertas zonas no entra en contradicción con la de retirada que dio el viernes el Ejecutivo. Pero un portavoz de Fatah señaló que el regreso de la Policía radical es «inaceptable e ilegal» y suscita el peligro de que vuelvan a producirse «fricciones».
Mientras, en la escena política, el movimiento fundamentalista rechazó el ultimátum de diez días dado por Abú Mazen para que reconozca a Israel. La amenaza de convocar un referéndum en el plazo de mes y medio sobre un documento que a principios de mayo elaboraron presos de todas las formaciones políticas palestinas no parece haber amedrentado a sus líderes. El texto contempla el reconocimiento implícito del Estado judío al señalar que los palestinos deben conformarse con Cisjordania y Gaza, con Jerusalén por capital, es decir en los territorios que Israel ocupó en la guerra de 1967.
Sondeo inflado
Una encuesta divulgada ayer indica que el 80% de los palestinos apoya esta propuesta, aunque este sondeo podría estar considerablemente inflado, puesto que en las últimas elecciones Hamás obtuvo una clara victoria en las urnas. Aunque dentro del grupo islamista hay algunas voces discordantes, la posición oficial ha sido expuesta con claridad por el primer ministro, Ismail Hanniya, quien ha dicho que no aceptará presiones para modificar su actitud respecto a Israel. Añade que no hay necesidad de ningún plebiscito porque la población ya expresó su voluntad en las elecciones de hace cuatro meses.
Las facciones palestinas han entablado un diálogo sobre esta cuestión, si bien su continuidad está en peligro al no haber acuerdo sobre el lugar donde llevar a cabo las negociaciones.