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Domingo, 28 de mayo de 2006
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POLÍTICA
POLÍTICA
La doctrina Eguiguren
El presidente de los socialistas vascos, homenajeado por sus compañeros, es autor de dos libros en los que se hallan las claves para entender los pasos del PSE
La doctrina Eguiguren
TRIUNVIRATO. Zapatero, López y Eguiguren, durante el acto del pasado domingo en el BEC de Barakaldo. / IGNACIO PÉREZ
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Hace siete días, el BEC de Barakaldo acogió la Fiesta de la Rosa organizada por el PSE-EE. El gran protagonista, José Luis Rodríguez Zapatero. Sin embargo, los socialistas vascos aprovecharon el acto para destacar de forma pública la figura de quien se ha convertido en su referente en materia de pacificación: Jesús Eguiguren. La ejecutiva del principal partido de la oposición en Euskadi reservaba una sorpresa a su presidente. Justo al inicio, cuando los cargos más importantes de la formación subían al escenario, la presentadora del evento trasladó a las cerca de 10.000 personas congregadas en el recinto ferial que llegaba el momento de homenajear a Eguiguren «por todo lo que ha hecho en la política, que esperamos que el tiempo y la historia reconozcan».

Una declaración destinada a hacer olvidar las críticas que el presidente del PSE-EE -cargo al que accedió en 2002, en el mismo congreso en el que Patxi López se convirtió en secretario general- ha venido recibiendo durante los últimos años a raíz de los contactos no oficiales mantenidos con dirigentes de la izquierda abertzale.

Desde que el tándem López-Eguiguren tomó las riendas del socialismo vasco desbancando a Nicolás Redondo Terreros, los planteamientos del político guipuzcoano han dejado de ser los 'críticos' con la línea oficial para convertirse en la argumentación principal del PSE-EE. Unas tesis que plasmó en dos libros: 'Los últimos españoles sin patria (y sin libertad)' (2003) y 'La crisis vasca. Entre la ruptura y el diálogo' (Ed. Cambio. 2004). Volúmenes que, vistos con la perspectiva del tiempo, se han convertido en una guía práctica para entender los pasos dados por el socialismo vasco durante los últimos tres años y entrever los que pueden venir en un futuro.

No todas sus reflexiones están incluidas en la doctrina oficial del partido, pero siempre son tenidas en cuenta. Acuerdo entre nacionalistas y no nacionalistas, consenso, respeto a las reglas de juego y convencimiento de que no hay soluciones definitivas sino «arreglos» temporales son algunas de las recetas de Eguiguren.

NUEVO ACUERDO ESTATUTARIO

El presidente del PSE-EE presentaba en 'La crisis vasca. Entre la ruptura y el diálogo' cinco claves para lograr un pacto de mínimos. Para empezar, un punto de partida en el que tanto las fuerzas nacionalistas como las autonomistas acepten que el resultado final no será ni el actual Estatuto ni el plan Ibarretxe. Segundo, un procedimiento en el que los abertzales asuman la vía estatutaria y constitucional y los autonomistas que «el resultado de lo que se acuerde entre todos los partidos vascos» sea «también aprobado en Madrid». Eguiguren aboga por no entrar a discutir sobre principios, sino sobre cuestiones «prácticas». Respecto a los contenidos materiales, considera oportuno explorar otras vías como la delegación de competencias por el Estado, la reforma del Senado o los Derechos Históricos. El «punto de llegada» sería una reforma del Estatuto siguiendo los procedimientos legales.

PACTO ANTITERRORISTA

Hace dos años, Eguiguren ya vislumbró que dentro del Acuerdo por las Libertades podrían surgir roces si se profundizaba en el diálogo político. Sin embargo, también consideraba que «unos acuerdos pueden ser compatibles con otros distintos, si se es flexible y prudente». Y añadía: «Si fuese necesario, tampoco le vendría mal una actualización, pero si ello plantea problemas, mejor es dejarlo como está». Patxi López ha venido reiterando durante los últimos meses que, a pesar de las exigencias nacionalistas, el Pacto Antiterrorista sigue vigente.

DIÁLOGO Y MESA DE PARTIDOS

'Los últimos españoles sin patria (y sin libertad)' concluye con un epílogo en el que Eguiguren explora las «bases para un arreglo». Entre ellas, el establecimiento de un diálogo «multipartidista» con las fórmulas que se establezcan, basadas «en los principios del consenso y respeto al pluralismo político». Estas conversaciones, señalaba en 2003 el presidente del PSE-EE, requerirán de un «foro o lugar de encuentro». A su juicio, será necesario establecer previamente «los principios más importantes» para que no haya «malentendidos». Así, habla de establecer «una ponderación de voto de los presentes en base a los resultados electorales» y asegurar que las decisiones se adopten por «consenso», estableciendo «una mayoría cualificada que no sea alcanzable por formaciones pertenecientes exclusivamente a una de las sensibilidades políticas». Incluso, considera necesario aclarar quién ocupará la «dirección de la Mesa». Un año después, el documento redactado por Emilio Guevara incluía la necesidad de crear esta mesa de partidos para abordar la reforma estatutaria; una propuesta que quedó integrada de forma definitiva en la doctrina oficial del PSE-EE el pasado mes de enero al ser llevada al documento sobre pacificación y normalización presentado por los socialistas vascos.

PRESOS Y DESARME

El político guipuzcoano sostiene que de forma paralela a este proceso de diálogo es necesario poner en marcha los mecanismos necesarios para avanzar en las cuestiones relativas a la desaparición de cualquier organización armada, «tratamiento de las personas en prisión o causas judiciales pendientes». Eguiguren admite que las cuestiones referidas a la «consecución del desarme», los reclusos «y su futuro» ofrecen «enormes dificultades». «Sin embargo -advierte-, la pasividad o el desacierto al respecto puede bloquear el conjunto del proceso». Así, ve conveniente prefijar unos «criterios básicos», algo que afecta al Estado y a ETA, que deberán establecer «los interlocutores adecuados». «Se podrá convenir la intervención de una personalidad o instancia que pueda facilitar o mediar en el proceso», señala Eguiguren en 'Los últimos españoles sin patria (y sin libertad)'. Y añade: «Una cuestión a aplicar desde el principio sería el acercamiento de presos. También habrá que abordar la cuestión de las personas condenadas o con causas judiciales pendientes». No descarta, en este sentido, aprobar una normativa legal para hacer posibles estas medidas «sin burla de ley ni ofensa a las víctimas».

DERECHO DE DECISIÓN

Posiblemente, esta es una de las materias donde los planteamientos de Jesús Eguiguren chocan de manera más directa con las tesis que el PSE-EE expresa de forma pública.

El presidente de los socialistas vascos reconoce que es una cuestión de «enorme complejidad» en la que es posible distinguir «entre el reconocimiento, su regulación y su ejercicio». El reconocimiento del «principio», según Eguiguren, podrá darse como resultado del «diálogo multipartito», posponiendo su regulación a un «momento posterior», ya que su ejercicio, «en ningún caso, podrá llevarse a cabo de forma inmediata. Tendrá que ser posterior a la culminación de todo el proceso de paz, incluyendo el tiempo necesario para que se hayan curado las heridas del pasado». Además, establece que su reconocimiento, «en la medida en que afecta al conjunto del Estado, necesitará la previa concertación».

En este sentido, abre la puerta a diversas posibilidades: su «admisión de facto» o recurrir a las disposiciones incluidas en la Constitución. En cuanto a su regulación, Jesús Eguiguren no descarta la celebración de una consulta, cuyos resultados deberán ser refrendados en cada uno de los territorios y por una mayoría cualificada. Si se cumplen estos dos requisitos, se procederá a una negociación con el Estado. En todo caso, «todas estas garantías deberán estar previstas desde el inicio del proceso», apostilla.



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