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Lunes, 29 de mayo de 2006
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DEPORTES
CICLISMO
La carrera del 'Búfalo'
La carrera del 'Búfalo'
EN EL PODIO. Quique, a la derecha, con Basso y Simoni. / EFE
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Al padre de Quique Gutiérrez le dio por ser ciclista cuando ya era policía nacional. Los hijos, Quique, Raúl, Nacho y David, quisieron luego imimarle. Sólo les puso una condición: «Si queréis ser ciclistas tenéis que ser mejores que yo». Dos de ellos lo han sido, Quique, segundo ayer en el Giro, y Nacho, que también corre en el equipo Phonak.

La de Quique era hasta este mes la historia de un gregario. Así ha cumplido 31 años. «En el Kelme, Belda no confiaba en mí para la montaña. Me veía demasiado alto». El Kelme fue su casa, pero no se llevó bien con el casero, con Belda. «En una etapa del Dauphiné 2002 iba escapado con un francés y no me dejó tirar porque detrás venía Botero. Luego, cuando vio que íbamos a llegar me dijo que diera relevos, que también nos valía hacer segundo. Me dio tanta rabia que gané». Una de sus pocas victorias.

Era un chico del Kelme, el equipo de su tierra, Valencia. De sus amigos. Como Galván. Con él pasó su peor susto. «Nos atracaron tras una París-Roubaix. Los ciclistas siempre dejamos las llaves puestas por fuera de la puerta en los hoteles. De madrugada comenzaron a zarandearme. Pensé que era la broma de un masajista, pero era un encapuchado. Nos obligaron a Galván y a mí a meternos en el baño mietras lo revolvían todo. A Galván le fallaban las piernas. 'Guti, que me cago, que me cago', me decía. Luego fue peor. Los atracadores trataron de entrar en el baño para rociarnos con spray lacrimógeno. No había pestillo y tuvimos que hacer fuerza para que no entraran. Ahora me río de aquello, pero vaya susto», relató en Meta2mil.

Con esa fuerza, se hizo un gregario cualificado. Llegó incluso a ser líder efímero de un Giro. Allí le bautizó un auxiliar como 'el búfalo', por la sonoridad de su respiración en pleno esfuerzo. Fichó por el Phonak para escudar a Hamilton. Eso generó una herida en el Kelme, que no renovó a su hermano Nacho. En el Phonak le dieron galones y ganó una etapa en el Dauphiné y otra en la Vuelta. Dejó de meterse en los sprints cuando nació su hijo, Iban, con 'b' por decisión materna. Y creció aún más, hasta llegar ayer al segundo puesto del Giro. «Venía a ganar etapas y casi gano el Giro. He dejado claro que puedo asumir responsabilidades», dijo ayer.



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