A tenor de las marcas, era el favorito para la victoria. Xavier Sabourin era el atleta más acreditado de los que ocuparon las primeras posiciones de la carrera. Sancionado por seis meses en Francia, vino a Bilbao dispuesto a mejorar su marca, rondar las dos horas y 25 minutos, y de paso, pasar unos días agradables en la capital vizcaína. Pero no consiguió sus objetivos, principalmente, por un suceso que empañó el viernes su estancia en Vizcaya. «Dejé el coche en Botica Vieja, con mis pertenencias deportivas, y me las robaron. Me quedé sin mis zapatillas y sin mi ropa de competición, y tuve que ir al día siguiente a comprar unas nuevas para poder salir», relataba el fondista de Clermont Ferrand, con un notable disgusto en la línea de meta.
Pese a ir buena parte de la prueba en cabeza, Sabourin tenía el temor de que le sucediera lo que finalmente pasó. «Estrenar zapatillas en un maratón es un error, pero no quedaba otra opción. He acabado con los pies llenos de ampollas», comentó resignado Sabourin, quien pagó con un hundimiento sus problemas en la competición. Hasta el kilómetro 32 mantuvo la cabeza del maratón, acompañado por las liebres Jon Salvador y Unai Sáenz de la Fuente, pero a partir de ahí, perdió ritmo y posiciones para quedar tercero. Tras pasar el medio maratón en una hora y trece minutos, los problemas que vivió en carrera se reflejaron en su tiempo final -2.32.11-, cinco minutos por encima de su mejor marca y siete sobre el objetivo que se había planteado.