La plantilla del Amurrio vivió ayer momentos de tensión y de alivio. Una mezcla de sensaciones que culminó con ciertas dosis de euforia sobre el césped. Alcanzar la promoción se acogió como si significase, de antemano, la permanencia. La alegría comedida se desbordó y los elogios al Alavés B, al vecino, se sucedieron en agradecimiento por brindarle su ayuda con un triunfo necesario y vital para los intereses de la plantilla aialesa.
Todos los protagonistas coincidieron en sus valoraciones. «Hemos cumplido y volvemos a estar ahí. Tenemos que agradecer la profesionalidad del Alavés B. Ahora hay que seguir luchando para que Álava siga con un equipo en Segunda B», subrayó el presidente del club, Txabi Gauna.
El entrenador, Cándido Arroyo aseguró que estar en el 'play off' es un premio. «Es una recompensa después de estar casi descendidos. Dependemos de nosotros y lo vamos a dar todo», explicó. Iván Guereñu, artífice de la victoria, afirmó que el vestuario lo había celebrado porque «lo teníamos todo perdido». «Volvemos a contar con dos oportunidades. Salimos con la moral por las nubes y en parte es obligado agradecérselo al Alavés B. Del mal el menor. Estamos sufriendo un año muy malo, pero el vestuario está unido y vamos a pelear por la salvación», señaló.
El Amurrio conocerá hoy a su rival tras el sorteo. En su bombo entran el Castillo canario, el Huesca y el Baza granadino.