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Lunes, 29 de mayo de 2006
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El temor a atentados obligó a los colombianos a votar entre fuertes medidas de seguridad
Los sondeos estimaban que el presidente Uribe ganaría los comicios con más del 54% de los votos
El temor a atentados obligó a los colombianos a votar entre fuertes medidas de seguridad
El presidente Álvaro Uribe saluda a sus seguidores, rodeado de guardaespaldas, tras depositar su voto en Bogotá. / EFE
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Las elecciones presidenciales de Colombia transcurrieron ayer con «tranquilidad», a pesar de algunos incidentes aislados confirmados por las autoridades, que desplegaron un impresionante dispositivo de seguridad. El presidente, Álvaro Uribe, que aspira a su reelección, fue madrugador y depositó su voto en Bogotá media hora después de la apertura de los colegios, a las 8.00 horas -cinco más en España-.

Todo indicaba que los otros cinco candidatos tenían pocas probabilidades de triunfo. Al menos, eso es lo que estimaban las encuestas, que otorgaban a Uribe, de 53 años, la victoria en primera vuelta con entre un 54,7% y un 61% de los votos, lo que le permitiría seguir gobernando otros cuatro años. Le seguía con un porcentaje de entre el 19% y el 23% el representante de la coalición de izquierda, Polo Democrático Alternativo (PDA). El senador y ex magistrado Carlos Gaviria, de 69 años, votó en Medellín antes del mediodía, para poder estar en la tarde en la capital colombiana.

La tercera posición en los sondeos la ocupaba Horacio Serpa, de 63 años, candidato del tradicional Partido Liberal, que realizó su tercer intento por llegar a la presidencia. Sin embargo, aunque dijo esperar un vuelco en la intención de voto que le estiman las encuestas, entre el 10% y el 13%, sería un duro batacazo tanto para él como para su partido que perdiera la hegemonía a favor de la coalición de izquierda.

El jefe del Estado, que gracias a una complicada reforma constitucional pudo optar a la reelección inmediata, -lo que no sucedía en el último medio siglo- agradeció a todos los colombianos por haber participado de una u otra manera en la jornada electoral. «Quiero invitar a todos mis compatriotas a votar. La democracia es un tesoro, hay que cuidar ese tesoro. Hoy es un día para honrar, en el altar de la democracia, las libertades de nuestra patria», dijo Uribe.

Más de 26 millones

El mandatario insistió: «Hay muchas opciones, que todos cumplamos con este deber». 26,7 millones de colombianos pudieron ejercer su derecho a voto durante las ocho horas que permanecieron abiertas las 55.510 mesas instaladas en 1.098 municipios. Pero se estimaba que la abstención fuera elevada. El ganador debe obtener el 50% más uno de los sufragios. De lo contrario, habría que acudir a una segunda vuelta el 18 de junio entre los dos candidatos más votados.

El procurador general de la República, Edgardo Maya Villazón, denunció irregularidades porque en algunos colegios no utilizaron tinta indeleble. «Su uso es obligatoria precisamente para evitar delitos contra el sufragio», recordó el funcionario. Ese mecanismo busca evitar «el fraude electoral y no permitir que las personas voten hasta diez veces», como ocurrió en las elecciones del Congreso de 2002, «cuando la Procuraduría pidió la nulidad de más de tres millones de papeletas por suplantación de electores».

Más de 300.000 personas integraron el operativo de seguridad, 220.000 de la Policía, el Ejército, la Armada y la Fuerza Aérea, mientras que otros 100.000 efectivos procedían de varios organismos de seguridad e inteligencia estatal. Alma Beatriz Rengifo, la 'registradora' nacional responsable de los comicios, aseguró que «todas las garantías de seguridad están dadas».

Las autoridades informaron de tres intentos de alterar el orden en la jornada electoral. En Tolima, zona donde las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) son fuertes, apareció un autobús «atravesado» en una carretera «secundaria», en el que los artificieros buscaban una posible bomba. Éste fue el único incidente destacable durante la mañana.

Sin embargo, la víspera, tres infantes de la Armada y un guerrillero murieron en una emboscada tendida por los rebeldes en el departamento de Bolívar. Las FARC, al comprobar que la estrategia de violencia favorecía al Gobierno, invitó a acudir a las urnas como alternativa para acabar con el Ejecutivo de Uribe.



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