Podría decirse que José Martí (1853-1895) es el padre espiritual de Cuba. Su figura, para muchos, es como la incógnita que despeja la ecuación (im)posible de la historia tortuosa del pueblo cubano. Quizá por ello, en la isla caribeña recurren mucho a él para explicar lo explicable y, a veces también, lo que no tiene explicación. Nacido en Cuba de padres españoles, él es el principal responsable de la mecha que prendió, en 1898, la independencia cubana del decadente imperio español.
Como lo describe el Dr. Ogsmande Lescayllers en la web de Martí: «Su porte era pequeño, como el de las islas, y su estatura intelectual y humana, que fue la masa que formó su hombradía, era continental, con galanura de universo. Fue un español en regla, por ambas líneas, pero la brisa cuando pleitea con el viento, tiende hacerse tormenta. De esa lucha sin frenos nació el martirologio de José Martí».
Invitado por la editorial riojana 4 de Agosto, el profesor Hebert Ramiro Pérez, de la Universidad de Oriente en Santiago de Cuba -y suegro de la médica logroñesa Chelo Jiménez-, pronuncia hoy a las 20 horas en el Ateneo la charla 'José Martí y el modernismo', sobre su vida y su obra literaria.
Martí, un pequeño gran hombre de coraje y talento fuera de toda duda, pero también el faro de la tormenta caribeña al cual los cubanos recurren siempre que el cielo (o el infierno) de la política amenaza ruina, como los cristianos con Santa Bárbara. Y quizá también por ello, una figura muy recurrente en la Cuba de Fidel Castro.
-La figura de Martí siempre se relaciona con la política y con la revolución cubana de finales del siglo XIX (a pesar de que él cayó muerto sólo un mes después del inicio del conflicto). Quizá se le relacione menos con la literatura. ¿No es así?
-Si se conoce más a Martí como político revolucionario, es porque ese fue el sentido de toda su vida desde que fue preso por sus ideas independentistas, a los 16 años, por las autoridades españolas en La Habana. No es justo decir que Martí sólo estuvo un mes en el proceso de independencia de Cuba: toda su vida estuvo dedicado a la preparación de una guerra de independencia... Cuando desembarca, desgraciadamente sólo participó un mes en la parte militar bélica, pero esa era sólo la etapa final de un proceso de muchos años, en el que él fue el gran organizador. Una tarea nada fácil que requirió unir muchos elementos divididos de la sociedad y de la política cubana. Además, organizó todo el proyecto militar de llevar la guerra a Cuba.
Aportación a la literatura
-¿Qué aporta él a la literatura cubana, o a la literatura en español?
-Aportó mucho a la literatura cubana, e incluso los grandes críticos de literatura española lo consideran uno de los grandes de la literatura hispánica del siglo XIX. Publicó tres libros de poesía, pero la mayoría de su obra fue de carácter prosista y utilitaria (destacan las crónicas que hizo de los Estados Unidos desde 1880 a 1891), para ganarse la vida y también para preparar la revolución: periodismo, cartas, ensayos, manifiestos... Pero siempre con una intención literaria, porque consideraba que la verdad requiere arte. Y, en ese campo, constituye un modelo de periodismo moderno y diferente. Un periodismo inmediato, que ha trascendido a nuestro tiempo y hoy día puede seguir leyéndose.
-Entonces, ¿se le puede encuadrar en el modernismo?
-Si hubiera que asignarle un movimiento literario, sería el modernismo. Pero muchos críticos han señalado que tiene una importancia mayor y lo supera. En su obra, era más importante el contenido que la forma.
-¿Qué representa para los cubanos, hoy en día, la figura de Martí?
-Es considerado en Cuba como la figura más alta de su historia. No sólo el organizador de nuestra guerra de independencia de España, también el precursor de nuestra independencia contra Estados Unidos: pudo prever cómo a fines del siglo XIX estaba a punto de convertirse en una potencia imperialista. Además, es un referente de la cultura, que él consideraba fundamentalmente mestiza. Martí es nuestro gran modelo, el referente al que siempre se acude cuando el país ha tenido crisis políticas o problemas graves.
-Y, ¿cree que existe contradicción entre el pensamiento revolucionario de Martí y la revolución del 59?
-No quiero ser simplista, pero creo que en lo básico no existe contradicción. Si hubiera una contradicción elemental entre su pensamiento y los objetivos de la Revolución Cubana, lo primero que harían sus dirigentes es ocultar su pensamiento; y pasa todo lo contrario. Es más, diría que en los últimos años ha habido una divulgación mayor de su pensamiento, su método y su espíritu, para enfrentarlo a los tiempos modernos. Pero, como dijo, creo, un pensador español -lo dijo el político británico Winston Churchill- 'la política es el arte de lo posible'. Hay circunstancias actuales, como la relación que impone Estados Unidos, que determinan y limitan el nivel de decisiones que se pueden tomar en Cuba.