Los hosteleros de Getxo se frotaron las manos cuando, hace dos años, anunciaron la construcción del nuevo muelle de cruceros. Miles de turistas con un alto nivel adquisitivo desembarcarían en el municipio, y así ocurrió. Este mes, seis grandes barcos visitaron Algorta, pero ni los turistas ni los miembros de la tripulación se han dejado notar en los establecimientos de la zona. Aitor Asenjo, responsable del restaurante Karola Etxea, del Puerto Viejo, ha perdido la ilusión: «Pensábamos que iba a ser un revulsivo a nivel internacional, pero no notamos nada. Estamos defraudados».
En los últimos días han arreciado las críticas por la escasa promoción de Getxo entre el pasaje de los cruceros. Desde el Ayuntamiento local alegan que las fuertes medidas de seguridad dificultan cualquier labor en el muelle, pero los hosteleros opinan que «algo se podrá hacer para retenerles; ponerles fotos o murales por los que sientan curiosidad. Lo que no es normal es llevarlos a la Rioja alavesa, como ocurre ahora», critica Juan Carlos Pierna, del restaurante Goiezti.
«Es un desastre»
Algunos profesionales hasta se sienten perjudicados. «Es un desastre. Pensábamos que iba a ser un boom y resulta que los cruceros de Getxo sólo atraen a gente que quiere sacarles la foto. Vienen, atracan y se van sin consumir», protesta Mariano García Santiago, responsable del asador Txo. Otros nunca se hicieron ilusiones, como el gerente del hotel Tamarises, quien acertó al pensar que «las escalas de los cruceros iban a estar cerradas. Una solución sería ofertar en el barco una ruta por Getxo, junto a la del Guggenheim o las bodegas».
Todos coinciden en que el éxito es una buena promoción 'a bordo', en llegar a acuerdos con los touroperadores. Tras pasar cerca de 10.000 viajeros, las esperanzas se reducen al Queen Elizabeth II, «aunque sea porque es domingo y la gente que venga a verlo igual se queda a comer», comenta Aitor Asenjo.