Recordando anécdotas de caza en mi última visita a la peluquería de la Plaza Nueva, rememorábamos lo que le ocurrió a Emiliano, un vecino de su pueblo (provincia de Zamora ) un día en que, yendo de caza, se encontró de pronto con una liebre encamada, que dormía plácidamente en su lecho de tierra. Creo que es la anécdota cinegética mas asombrosa que he oído jamás.
Como les decía, Emiliano se encontró con aquel leporino del orden de los lagomorfos (eso es lo que dice el diccionario) y, procurando no despertar a la pieza, preparó su escopeta de dos tiros. He de aclarar que se trata de un arma que una vez disparada, el primero carga el segundo cartucho por retroceso, contando con que la escopeta tenga el apoyo del hombro.
Emiliano apuntó y disparó, pero con la emoción de tener la pieza tan cerca y tan a su alcance no se molestó en apoyar la escopeta en el hombro por lo que este primer disparo no acertó a dar en el blanco. La liebre quedó viva. Nervioso por el fallo y pensando en apuntar mejor, colocó el cañón del arma casi junto a la cabeza del lagomorfo (léase liebre) y volvió a apretar el gatillo.
Pero al no tener la escopeta el apoyo del hombro no había cargado el segundo cartucho y por lo tanto no salió el segundo disparo. Emiliano en el frenesí de aquel lance, y teniendo la pieza tan al alcance de la mano, agarró la escopeta por el cañón y usándola a modo de maza, intentó atizar a la liebre un eficaz culatazo. Y entonces ocurrieron dos cosas, a saber:
a) Que con el apresuramiento y el nerviosismo, en vez de dar el culatazo a la liebre se lo atizó al borde de su lecho. b) Que con el efecto del golpe ¿BANG! Se disparó la escopeta haciendo realidad un chascarrillo de 'El mundo al revés' que hizo que la liebre le soltara un tiro al cazador.
Afortunadamente, no hubo que lamentar desgracias personales. Por un feliz lance de la fortuna, la perdigonada le pasó al bueno de Emiliano por debajo del brazo sin herirle.
Lo único que tuvo que lamentar fue la perdida de la pieza, porque el tiro actuó como despertador y la liebre en un par de ágiles y rápidos saltos se perdió de la vista de Emiliano.