El portavoz de Batasuna Arnaldo Otegi espera que en un plazo de dos años se esté cerca de «un acuerdo definitivo», tras el alto el fuego declarado por ETA, según señala en una entrevista que publica en su última edición la revista mexicana 'Emeequis'.
«Tengo la esperanza de que en dos años estaremos muy cerca de un acuerdo definitivo. Si las voluntades políticas no se dilapidan, si se respetan los tiempos, nosotros estamos convencidos de que Euskal Herria va a ser una nación, un Estado republicano y socialista», afirma Otegi en la entrevista, que se llevó a cabo en San Sebastián.
El líder de la izquierda abertzale agrega que «el proceso en general será largo, pero espero que más corto que el irlandés. Ya sabemos de lo que hay que hablar, lo que hay que resolver». Asimismo, sostiene que se trata de una «oportunidad única para un cambio; para que la paz llegue y la violencia no vuelva a repetirse nunca más».
Sobre los motivos de la declaración de alto el fuego permanente anunciado el pasado 22 de marzo por ETA, apunta que «la razón fundamental es que en estos momentos, tanto en el País Vasco como en el Estado español hay síntomas de claro agotamiento del modelo pos-franquista».
En relación a una eventual participación de Batasuna en el proceso de normalización, precisa que «no tendríamos inconveniente en tomar parte en un diálogo político estando en esta situación de ilegalidad, porque nuestra legalidad es de facto». La legalización de Batasuna, por no condenar el terrorismo de ETA, debe darse, a juicio de Otegi , «por la sencilla razón de que si nosotros no podemos participar, entonces el proceso deja de ser multilateral y no se podrá avanzar».
«El pueblo habrá ganado»
Preguntado sobre si, llegado el momento, los vascos decidieran que no quieren la independencia, responde que «el pueblo habrá ganado por el hecho de haber tenido la oportunidad de determinar su destino. El problema -añade- es que los independentistas vascos no hemos tenido ni siquiera la opción de perder, no sabemos cuánta gente estaría de acuerdo con la independencia».
En relación con las víctimas, considera que «es evidente que hay que darles una satisfacción. ¿De qué tipo? No lo sé con certeza. Pero no pueden jugar un papel político, porque las personas que sufrieron la muerte de un familiar tienen la emotividad a flor de piel y, por lo tanto, la capacidad de raciocinio disminuye y no se pondrían nunca de acuerdo».