DE CUANDO EN CUANDO OLMO Hablando del progreso, comentaba yo recientemente la forma en que la mejora del nivel de vida alcanza los más escondidos rincones de lo cotidiano, y como ejemplo ilustrativo citaba el chupete que utilizan los bebés para no aburrirse chupando. Un chisme tan imprescindible que su desaparición plantea a veces auténticos problemas domésticos. Sobre todo cuando el niño pierde su chupete y se lía a dar gritos de madrugada.
Me dirán ustedes, sobre todo si han sido padres o madres, que eso se resuelve fácilmente teniendo chupetes de repuesto. Se admite la objeción, pero a lo largo de la vida de un bebé puede darse ese descuido y puede presentarse el problema.
Pero hoy no iba a hablarles del chupete sino de otro chisme de uso infantil que también nos sirve para demostrar el progreso del nivel de vida, aunque si hemos de analizarlo con frialdad, llegamos a la conclusión de que este progreso está íntimamente unido a la sociedad de consumo que, a cambio de resolver problemas, acaba complicándolos y encareciéndolos. Y si no me creen comparen ustedes lo que cuesta la infancia de un niño solo en 'dodotis' , y compárenlo con el sistema anterior, que necesitaba tan solo una docena de pañales a base de limpiar, lavar y volver a usar.
Para redondear esta teoría del progreso a base de gastar más, les voy a poner hoy el ejemplo del biberón, otro chisme imprescindible en la lactancia y que en mis tiempos se resolvía con un sólo recipiente y una tetina de goma. Hoy, ya no basta eso. Según he visto en ese amplio catálogo de las cosas que necesitan los bebés actuales, se ofrecen ya biberones fisiológicos especiales para los primeros días, con tetinas de flujo lento o rápido con anillos en relieve, válvula anti-hipo y antiregurgitación, vaso salvagotas, disco higiénico, ángulo de 30 grados para mantener la postura correcta, cavidades ergonómicas para que el niño pueda agarrarlo cómodamente, válvula anti-cólico y fondo desenroscable. Lo único que no tienen es música y teléfono móvil, pero todo se andará.
Me dirán que eso es progreso y quizá tengan razón. Pero yo recuerdo haber criado a mis cinco hijos con un simple vaso y una tetina de goma corriente y les aseguro que chupaban con verdadero deleite, sin dejar una gota y sin echar de menos el ángulo de 30 grados, el flujo rápido, las cavidades ergonómicas o las válvulas anti-hipo.