En un cambio radical dentro del desdén mutuo y el enfrentamiento que mantienen Estados Unidos e Irán desde hace un cuarto de siglo, la Administración Bush ofreció ayer la posibilidad de participar -junto a la 'troika' de países europeos formada por Alemania, Francia y Gran Bretaña- en negociaciones directas con la teocracia de Teherán. Pero con la condición previa de que Irán interrumpa sus sospechosas actividades nucleares, empezando por su programa de enriquecimiento de uranio y el reprocesamiento de combustible nuclear.