Tiger Woods, el mejor golfista del mundo, jugará finalmente el Abierto de Estados Unidos, que esta vez se disputará en el Winged Foot de Mamaroneck (Nueva York) del 15 al 18 de junio. Su participación en el segundo Grand Slam de la temporada era una incógnita porque el número uno del ránking permanece inactivo, al menos en cuanto a participación en competiciones, desde el pasado 9 de abril, cuando cerró una discreta actuación en el Masters de Augusta.
El estadounidense dejó a un lado los torneos para estar cerca de su padre, quien falleció el pasado 3 de mayo al no poder superar una larga enfermedad. Woods incluso se planteó la posibilidad de renunciar a Augusta, ya que para entonces el estado de salud de su padre, con quien mantenía una vinculación muy cercana, era muy delicado.
Donde hoy no estarán Tiger Woods ni tampoco el legendario Jack Nicklaus, quien no se encuentra en buenas condiciones físicas, será en el Muirfield Village de Columbus (Ohio), donde se disputará el prestigioso Memorial. Sí estarán los españoles Sergio García y José María Olazabal, que tratarán de hacer un buen papel frente a golfistas de la talla de Phil Mickelson, último ganador en Augusta, y Ernie Els, entre otros. Nicklaus ha sido el único jugador que no ha faltado a ninguna de las treinta citas anteriores del Memorial, que él mismo auspicia.