El activista antiglobalización francés José Bové arremetió ayer en Bilbao contra la política agraria a la UE, la Organización Mundial de Comercio (OMC) y las ONGs que defienden la apertura de mercados, porque conducen al desastre. En los últimos diez años, la política agraria comunitaria ha sido la causa de la desaparición de 300.000 explotaciones agrarias, denunció minutos antes de participar en una jornada-debate sobre «La política agraria en Euskal Herria», organizada por el Consejo Económico y Social (CES) vasco.
«Si no queremos evitar el cataclismo social y ecológico, la única manera es mantener a los campesinos y el modelo de vida rural», aseguró Bové, quien criticó a continuación que la UE esté dispuesta «sacrificar» el futuro del sector agrario y de los agricultores como contrapartida a la apertura mundial del mercado de los servicios. Además, arremetió contra el sistema de mercado, que no responde a «la realidad de la agricultura».
Esas ayudas fueron también citadas por el administrador principal del Parlamento europeo, Albert Massot, quien en su intervención en las jornadas señaló que son distribuidas de forma desigual: el 6,5% de los agricultores perciben el 55% de los fondos de la Política Agraria Común (PAC), aseguró. Por su parte, el representante de la Comisión Europea Nacereddine Sekri defendió que la reforma de la PAC constituye un marco «estable».
En la presentación de las jornadas, el presidente del CES, Antxon Lafont, definió la agricultura como sector de «importancia estratégica colosal» al estar relacionado íntimamente con el desarrollo sostenible. Abogó, además, por la creación de «una Cámara Agraria de Euskal Herria».