Una empresa vizcaína ha plantado más de siete hectáreas de vides para producir txakoli en Muxika sin contar con todos los permisos necesarios. La Diputación ha comprobado esta irregularidad, pero descarta imponer sanciones porque a los promotores de la bodega sólo les falta la autorización definitiva para concluir el proceso administrativo. «Es un pecado venial», resume el diputado de Agricultura, Eusebio Larrazabal.
La responsable de la plantación es Azloa Oxibaltza, la empresa que más hectáreas ha recibido en el reparto de suelos para nuevos viñedos. Con sede social en Durango, se constituyó en 2004 y tiene entre sus promotores a Aitor Zenarruzabetia. El hermano de la vicelehendakari, que también es director de personal del hospital de Santa Marina, ejerció de administrador de la entidad hasta marzo de este año, según el Registro Mercantil.
La empresa adquirió una parcela de unas 30 hectáreas alrededor de un caserío de Muxika «donde en su día ya se producía txakoli», recuerda Eusebio Larrazabal. Más adelante se calificó como terreno forestal, por lo que los promotores de la bodega pidieron el cambio de uso al Departamento de Agricultura. Una vez concedido, solicitaron derechos de replantación.
Esta es la vía habitual para conseguir nuevos cultivos en un mercado sometido a una estricta legislación comunitaria. Al existir un cupo de viñedos para España, se hacen transferencias entre comunidades autónomas: una plantación se arranca para que otra pueda plantarse. El 'transfer' es un proceso largo que empieza con la autorización previa de la Diputación, que se otorgó a Azloa Oxibaltza en 2005.
«Facilitar el trabajo»
Con este documento se pueden hacer trabajos de preparación del terreno, pero no plantar. La cadena de trámites también pasa por el Gobierno vasco y el Ministerio de Agricultura. Este organismo aprobó la transferencia de derechos desde Andalucía entre el 16 de noviembre y el 1 de febrero, en cuatro parcelas que suman 16 hectáreas. El 22 de febrero, la empresa solicitó la autorización definitiva de la Diputación para plantar 7,42 hectáreas en 2006, ya que la superficie máxima autorizada es de diez cada año.
Las vides se han adelantado al proceso administrativo. Algunas fuentes sostienen que «durante todo el invierno ha habido ocho personas plantando». Un técnico foral verificó el martes que existen barbados -sarmientos con raíces para plantar viñas- a lo largo de 7,43 hectáreas, «unos cientos de metros más de lo que ha solicitado». Según los datos de los albaranes, «la planta se compró entre mediados de febrero y principios de marzo».
«Como la época acaba a principios de abril, si le les concede el permiso en primavera ya no pueden plantar hasta el año siguiente y la planta se echa a perder», afirma Larrazabal. Los viñedos «empiezan a producir al tercer año». Aunque reconoce que a la bodega le falta «la última bendición», el diputado cree que «si fuéramos tan celosos con lo que tenemos escrito, haríamos la faena a muchos. No damos trato de favor, pero sí facilitamos el trabajo a los viticultores y txakolineros», concluye.