Una de las medidas que contempla el plan estratégico del txakoli para aumentar la producción hasta dos millones de botellas en 2009 es el acceso a nuevos suelos mediante el cambio de actividad de terrenos forestales. La Diputación autorizó el año pasado la reconversión de 71 hectáreas, y cuatro de los seis expedientes tramitados corresponden a viñedos. Las dos parcelas de mayor superficie son las de Azloa Oxibaltza, la promotora de la bodega de Muxika -30,5 hectáreas- y Iturrialde. Esta empresa -cuyo administrador es Gorka Izaguirre, tesorero del Athletic- ha cambiado de uso 14,6 hectáreas.
Estos datos figuran en una respuesta parlamentaria de la Diputación al Partido Popular. El Departamento de Agricultura especifica que si las masas forestales afectadas han recibido ayudas para repoblaciones y trabajos selvícolas «se ha exigido el reembolso de las mismas, previa actualización de los importes». El apoderado Arturo Aldecoa considera que, a pesar de esta cautela, el cambio de uso de terrenos forestales supone un riesgo. «Se están autorizando cultivos en zonas inadecuadas por sus fuertes pendientes, que superan el 30% o el 40%, por la irregularidad del suelo o por la altitud de los emplazamientos», critica. «Incluso se arrancan plantaciones sin llegar al turno de corta».
El PP denuncia que esta situación provoca «el abuso de maquinaria» en las tareas de preparación del terreno, lo que conlleva «prácticas erosivas, pérdida de fertilidad y alteración del paisaje». El jefe del servicio agrícola foral, Juan Ramón Muguruza, rechaza de plano estas acusaciones. «El viñedo en Vizcaya se ha plantado siempre en ladera, por el clima y por la orografía», asegura. «Si no, con lo que llueve, se encharcaría».
El diputado de Agricultura, Eusebio Larrazabal, opina que «no tendría que haber ningún inconveniente» para convertir un terreno forestal en agrícola. «No es como si se hubiera levantado un polígono industrial. Además -enfatiza-, casi todos los suelos que hoy son pinares en su día fueron agrícolas».