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Jueves, 1 de junio de 2006
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VIZCAYA
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Robo en 50 segundos
La Ertzaintza busca a cuatro ladrones que asaltaron un restaurante de la ribera de Erandio en menos de un minuto y fueron grabados por las cámaras de seguridad del local
Robo en 50 segundos
FUGA. Tardan menos de un minuto en dar el golpe. Mientras actúan, suena la alarma y se enciende la luz.
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50 segundos. Es el tiempo que tardaron cuatro ladrones en asaltar la madrugada del pasado domingo un restaurante en la ribera de Axpe, en Erandio. Los cacos no sabían que les estaban grabando las ocho cámaras de seguridad instaladas en el interior del local. En las imágenes se aprecia claramente cómo los intrusos saltan por encima de una mesa después de haber reventado con una alcantarilla una de las lunas del establecimiento. «Y eso que eran cristales especiales antivandálicos, de 6+6 de grosor», explica el gerente de Goos, Óscar Bilbao, que ha realizado una gran inversión en medidas de seguridad.

La alarma saltó a las 4h40'23''. En ese momento se encendieron las luces del local y sonó la sirena. Los cuatro asaltantes se habían distribuido perfectamente sus papeles. En las escenas se les ve nerviosos, titubean, pero van directos a su objetivo. Uno, que viste chándal blanco y lleva guantes, se dirige a la máquina tragaperras. Coge un taburete, y lo deja. Al final la abre con una palanqueta y se lleva la caja con las monedas. Otro, con un destornillador, arranca la registradora de detrás de la barra y se la lleva con los cables colgando. Los dos restantes desencajan la televisión de plasma colgada en una pared con la ayuda de una silla. Para las 4h41'13'' han dado el golpe y ya están fuera.

Al cabo de unos minutos sonó el teléfono móvil en casa de los Bilbao, en Getxo. No era la primera vez. «En los últimos dos meses nos han robado tres veces», protesta el empresario. Ha denunciado todos los casos ante la Ertzaintza -y otro más el año pasado-, aportando los vídeos en los que se puede reconocer a los autores. «En las tres primeras ocasiones parecen los mismos tíos. Esta última han cambiado», sospecha.

El corazón en un puño

El último robo le ha supuesto un desembolso de 9.000 euros en daños. Además, se ha rendido a la evidencia y ha decidido blindarse aún más y colocar persianas de aluminio, aunque eso suponga ocultar los cristales de vinilo con imágenes de grúas en la ría que daban al local un aire ultramoderno.

El restaurante, especializado en menús del día, está ubicado en un polígono industrial y, hasta ahora, cerraba los sábados y domingos. «Los fines de semana vivo con el corazón en un puño. No pego ojo pensando que me van a llamar porque han vuelto a entrar». Tampoco se queda tranquilo pensando que su hijo Gorka o su sobrino Óscar, encargados del Goos, salgan corriendo hacia el restaurante cuando salta la alarma. «¿Y si les llegan a encontrar allí? Uno de ellos llevaba un destornillador, me aterroriza».

Gerente de una sociedad de pequeñas empresas, Óscar Bilbao da empleo fijo a ocho personas sólo en el restaurante. «Estoy decepcionado con el sistema, me parece un pitorreo. Más no puedo hacer, tengo todas las medidas de seguridad posibles, he presentado las grabaciones en las que se ve a los chavales las cuatro veces, y no pasa nada».

El único rastro que dejaron los ladrones la última vez, además de su imagen, fue la arqueta que estrellaron contra el escaparate. «La tiramos a la ría, ya la habían utilizado otra vez. Encima, no les vamos a dar facilidades, ¿no?», confesaba ayer Bilbao.



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