Rodríguez Zapatero ha defendido a sus compañeros vascos en Lleida, donde ha pronunciado su primer mitin de la campaña del referéndum del Estatuto. Al comienzo de su intervención ha querido enviarles un saludo con "un abrazo cariñoso" por ser "valientes a favor de la paz" y ha lamentado las críticas que han recibido "por parte de algunos" después de haber sufrido "en su piel el horror" del terrorismo etarra. "No consentiré que se descalifique al PSE por intentar conseguir la paz", ha avisado.
Este respaldo a los militantes socialistas vascos fue la única alusión de Rodríguez Zapatero al proceso de paz. El presidente del Gobierno no quiso contestar a las duras críticas que poco antes le había dirigido Mariano Rajoy ni tampoco a la acusación que ayer le hizo el 'número dos' del PP, Ángel Acebes, de haber entregado "las llaves del Estado" a ETA. Se ha limitado a negar "rotundamente" que el Gobierno haya pagado un precio político a ETA. Nada ha dicho de la comunicación que enviará al Congreso para celebrar un debate sobre el ato el fuego y el diálogo con ETA -que "no va a dilatarse mucho, según dijo el sábado el portavoz parlamentario del PSOE- como tampoco de los siguientes pasos a dar para avanzar en el proceso de paz.
Ni siquiera ha mencionado directamente al partido opositor aunque ha afirmado "lamentar" la "falta de claridad política de algunos" para encarar la nueva etapa abierta tras el alto el fuego de la banda terrorista.
Por su parte, el primer secretario del PSC, José Montilla, ha ofrecido a Rodríguez Zapatero "todo el apoyo de Cataluña" para que el proceso de paz en el País Vasco llegue a buen puerto. Un respaldo, puntualizó, "para todos los esfuerzos que has hecho y todavía tendrás que hacer, a pesar de lo que haga el PP".