«Estamos ganando. Ánimo. Viva una Euskadi libre». Arnaldo Otegi finalizó con esta frase, en euskera, su intervención ayer en Durango tras la manifestación convocada por LAB para homenajear a Jon Idigoras en el primer aniversario de su muerte y para exigir el fin de «las agresiones» a la izquierda abertzale. El primer acto en el que el líder de Batasuna participaba tras la decisión del juez de la Audiencia Nacional Fernando Grande-Marlaska de dejar en libertad sin cargos a ocho mahaikides de la mesa nacional, incluido él mismo, sirvió para trasladar un mensaje de satisfacción contenida sobre el rumbo de un proceso de paz que, aseguró, no está exento de «graves riesgos» en el futuro y «todavía está en peligro».