El Correo Digital
Domingo, 4 de junio de 2006
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CICLISMO
 
EDICIÓN IMPRESA
 
INTRATABLE. El ciclista del Saunier Koldo Gil ha demostrado ser el más fuerte en todos los terrenos en esta Euskal Bizikleta. / IGOR AIZPURU
CICLISMO
El lugar donde acampan los equipos antes de la contrarreloj parece un callejón de salida. Nervios. Electricidad en el oxígeno. La megafonía reclama a los ciclistas. En fila. Los especialistas, ese tipo de corredor que se alimenta del reloj, del tiempo, calientan tensos. Sudor de fogueo sobre los rodillos. «Un beso hijo», le pide a David Herrero su madre cuando le ve partir hacia la rampa. «Tranquila, que hoy gano». Casi. Cumplió su promesa durante la mitad de la crono. Luego se la rompió Koldo Gil. Cuando el líder navarro regresó al sitio de la acampada ya no quedaban nervios. Sólo la decepción de sus rivales y la fiesta de los suyos, la del Saunier Duval, el equipo que siempre gana en Euskadi -Marchante se llevó la Vuelta al País Vasco-, el que vence a todas horas: en el sector matinal con el sprint de Ventoso y en el vespertino con Gil. Sesión continua del Saunier en la Euskal Bizikleta. Y hoy más: «Esto ya sí que está casi hecho. Si no sufro una avería en Arrate o me pasa algo raro, ya tengo la carrera». Así, muy claro, adelantó ayer el líder lo que sucederá hoy.
 
 
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