Todas las miradas pelotazales pasaban de largo de Aimar Olaizola, el actual campeón, y se fijaban en el aspirante Juan Martínez de Irujo. La joven perla de Ibero, llamada a escribir una de las mayores proezas de la historia de la pelota, ha respondido con firmeza. Se ha impuesto por 22 tantos a 17 en un partido en el que ninguno de los dos contrincantes ha lucido su juego.
La batalla del arte contra la ciencia la ha ganado Irujo, un pelotari con más recorrido, mejor saque y mayor concepto del riesgo. El choque entre el arte y la ciencia estuvo igualado hasta la primera parte del encuentro, en la que Irujo dejó patente su mala suerte con las chapas. No era día para el preciosismo, sino para los nervios. En cuanto el de Ibero supo interpretar esta circunstancia atacó a pelotazos largos a un Olaizola incapaz de medir sus fuerzas hasta hacer una distancia que ya parecía definitiva (16-9).
Tras el espejismo de una remontada del de Goizueta, favorecida por un leve esguince de Irujo, el joven portento de los frontones apartó definitivamente del juego a su contrincante. Su espectacular defensa de aire, que convierte en ataque, y su ofensiva en largo, sirvieron al jugador de azul para imponerse en un partido poco vistoso, con un ambiente excepcional. El Atano III se llenó hasta la bandera. Aplaudió a un joven llamado a la gloria desde su reciente debú. A sus 24 años, Irujo lleva tres temporadas de profesional y atesora dos campeonatos del Manomanista y un subcampeonato, así como dos campeonatos del Parejas y otro subcampeonato. Su hambre de victoria impresiona.