Sólo se ha ganado una batalla. Quedan dos más para poder sentirse finalista de la Liga ACB. Con la dulce inercia del incontestable triunfo del pasado jueves, el Baskonia se apresta a buscar una nueva vuelta de tuerca a la serie de semifinales con el Barcelona en la matinal que tiene lugar hoy en el Fernando Buesa Arena. La meta todavía está lejos, pero el cuadro vitoriano ya ha tomado una ventaja importante que todavía puede ampliar más antes de cambiar de aires y hacer girar el volante hacia el Palau Blaugrana.
El conjunto de Velimir Perasovic tomó la delantera en el arranque de la eliminatoria con una auténtica exhibición de baloncesto grupal. Fue una noche de fanfarrias ofensivas, con unos porcentajes de tiro altísimos, y de generosidad en aras de olvidar la ausencia de Pablo Prigioni. El TAU fue mejor en juego y en actitud ante un Barça incapaz de explotar sus sobrados recursos, agarrotado por la intermitencia de la que ha hecho gala durante toda la presente campaña. En las filas baskonistas, la baja del jugador de Río Tercero podía levantar incertidumbres al atacar un punto clave de la estabilidad de su juego. Sin embargo, quedaron borradas con un nuevo ejercicio de esa legendaria capacidad de plantar cara a las adversidades que suele mostrar el TAU. Al duelo se le puede colocar un marco de oro como uno de los momentos mágicos de la temporada, pero la vorágine del 'play off' obliga al archivado inmediato. La ruleta no echa el freno ni para recrearse en los triunfos por muy brillantes que sean.
Adaptación al medio
Ahora, la continuación de la serie obliga a perpetuar el esfuerzo. La convalecencia de Prigioni sigue siendo una triste realidad, tan sólo queda que no se convierta en una añoranza y en un deseo de retorno urgente. Aparcado el primer triunfo en Vitoria, el conjunto vitoriano debe ahondar en la experiencia de vivir sin su principal timonel toda la temporada.
Ukic y Erdogan son repuestos que lograron tapar la baja del argentino en el duelo del pasado jueves y hoy tendrán una nueva oportunidad para mostrar su capacidad de adaptación. De golpe, los focos apuntan hacia ellos, pero también a la capacidad del resto de sus compañeros para desarrollar las altas prestaciones que mostraron el pasado jueves. Está claro que no todos los días pueden alcanzarse los porcentajes en ataque que presentó el TAU, pero a buen seguro que el equipo de Perasovic tratará de mantener esa sensación de grupo unido, de causa compartida entre todos y de reparto equitativo de esfuerzos y responsabilidades.
Más defensa
Dolido por el varapalo reciente, el Barcelona encara el duelo con ansias de reacción, conjurado para intentar abandonar Vitoria a última hora de hoy con un triunfo que iguale la serie y aparte los nubarrones en la continuación que tendrá como escenario el Palau la semana entrante (jueves y domingo, si es necesario).
En las filas del equipo que dirige Dusko Ivanovic sigue planeando la incertidumbre sobre el estado físico del base Shammond Williams. El estadounidense sigue sufriendo los dolores de su osteopatía de pubis pero no descarta ejercer de base titular mientras el cuerpo aguante. Se sacrificó con más minutos de los recomendables para sus dolencias en el primer partido y es seguro que hoy volverá a hacer de tripas corazón para vestirse de corto.
Si hay que guiarse por las sensaciones de los protagonistas, el choque de hoy no dará para tantas alegrías ofensivas como el precedente. En ambos bandos, irrumpe la necesidad de una mayor dedicación a las tareas defensivas. Dusko Ivanovic lo exige a sus jugadores y Velimir Perasovic lo recomienda a los suyos ante la previsión de un Barça más duro, constante e incómodo.
De cumplirse el aumento del protagonismo de la defensa, el TAU tendrá que estar preparado para un envite más cerrado y tortuoso. Es el escenario a donde Dusko Ivanovic pretende llevar la serie, hacia marcadores más bajos y un juego más físico. En tanteadores altos cae casi siempre.