El ciclismo es un deporte en vilo. Precario. A la espera del mazazo de un juez. Sólo así se entiende que un equipo como el Kaiku carezca de futuro. Ganan carreras -ya llevan seis este año-, tienen presencia en cada prueba, han convertido el rosa en un color dominante, sacan nuevos corredores... ¿Qué más se puede pedir? «Eso me gustaría saber a mí», dice mientras emboza los hombros Óscar Guerrero, su director. Tiene claro el origen de todo: «Llegamos al ciclismo en el peor momento». Esto es, cuando nació el UCI Pro Tour, el grupo de élite que arrinconó al resto; al Kaiku por ejemplo, que sigue sin acceso a las grandes vueltas. El colmo ha sido la redada de la Guardia Civil contra el dopaje. «Teníamos algunos contactos con posibles patrocinadores, pero ahora habrá que dejar pasar un tiempo», confiesan fuentes del Kaiku. Y el tiempo juega en contra. Apenas les queda.
«Si fuera un equipo de fútbol, con nuestros resultados ya tendríamos asegurado el futuro. Pero aquí, además, hay que tener suerte». Sobre todo a la hora de tocar la puerta adecuada. Muchos patrocinios parten de una casualidad, de un directivo que siente pasión por este deporte. El porvenir pende de una tecla así. Y el Kaiku aún no la ha tocado. Necesita millón y medio para sobrevivir. La ficha de un lateral zurdo. «Ofrecemos buena imagen, chavales con futuro... Sé que tenemos hueco en este mundo», vende Guerrero. «Somos publicidad». Sabe que es un buen escaparate. «Lo difícil era llegar hasta aquí, pero ya ves...».
Pese a todo, sigue convocando a la suerte. «Sería triste después de estos dos años empezar de nuevo desde cero». Cuando la primavera comenzaba, el Kaiku recibió la peor noticia: la Vuelta no le concedía una plaza de invitado. Era para el Relax, un equipo de palmarés más breve. Sin acceso al coto. Ahora, con el futuro del Würth y el C.Valenciana comprometido por los efectos secundarios de la 'Operación Puerto', quizá tengan una puerta de ingreso en la Vuelta. «Sería vital para este equipo, que es una familia, aunque hemos hecho méritos deportivos de sobra para estar en esa carrera sin tener que beneficiarnos de las desgracias ajenas». Pero esa es la ley del ciclismo. Un deporte de piratas. A la espera de naufragios. Otros conjuntos aguardan para fichar a los chicos del Kaiku.