El Correo Digital
Domingo, 4 de junio de 2006
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OPINIÓN
EDITORIAL
Empleo con inflación
Las estadísticas del Ministerio de Trabajo reflejan que en mayo el paro descendió en 70.000 personas y que el número de afiliados a la Seguridad Social creció en 81.000. El número de cotizantes supera los 18,5 millones en el cuarto mes consecutivo en el que ha bajado el desempleo. Además, en mayo se firmaron 1,6 millones de contratos, un 10% de ellos indefinidos, lo que lo convierte en uno de los mejores meses de nuestra historia laboral. Los datos son elocuentes y, aunque se aprecia cierta estacionalidad en las cifras, la tendencia es positiva. Ahora bien, cabe preguntarse si el Gobierno puede atribuirse todo el crédito de unos resultados por los que en realidad ha hecho poco y tarde. Es posible que haya habido algún efecto psicológico en la contratación como resultado de la última reforma laboral, pero todo apunta a que son fuerzas autónomas las que tiran de los contratos. Además, hay otra variable, la inflación, que no se suele incluir en los análisis y es determinante para la evolución futura de los niveles de empleo, especialmente en una economía abierta como la nuestra.

Cuando el diferencial de inflación con los principales socios comerciales se mantiene o agranda, hay pocas vías para evitar que crezca el paro. Una sería que la oferta de productos fuese tan específica que los clientes comprasen a cualquier precio; otra, que el cambio técnico y el capital humano y físico redujesen los costes por unidad producida a pesar de los altos precios españoles. Esto no se está produciendo, y la economía se internacionaliza para unas empresas que dependen de los mercados de fuera para mantener sus márgenes y su nivel de trabajo. En ausencia de ese cambio técnico reductor de costes unitarios, la inflación es otra forma de decir 'desempleo', y aquí el Gobierno no se está empleando a fondo. Inflación y desempleo son dos síndromes del mismo mal. Si el Ejecutivo se empeña en su política de intervención de mercados, cambios regulatorios y protección selectiva, la inflación se le irá de las manos y la primera víctima será, tarde o temprano, el nivel de empleo.



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