Trece personas resultaron heridas leves ayer al hacer explosión hacia las 11.00 horas en un centro comercial del centro de la ciudad turca de Mersin -en la costa sur del país y a 450 kilómetros al sur de Ankara- un artefacto accionado por control remoto, según explicó el gobernador de la provincia, Huseyin Aksoy. Añadió que los autores del atentado utilizaron una granada de mano y un teléfono móvil con el que activaron el detonador incorporado.
La deflagración hizo saltar por los aires los escaparates de varias tiendas, pero aparentemente no provocó daños de importancia. La mayoría de los heridos presentaban cortes por la rotura de los cristales, y su estado de salud no reviste gravedad.
La Policía investiga quién puede estar tras el atentado, aunque en las últimas semanas los separatistas kurdos se han mostrado muy activos en atentados contra objetivos turísticos en Turquía, donde también actúan algunos extremistas islámicos e incluso grupos de la extrema derecha nacionalista.
Por otra parte, soldados turcos abatieron en la noche del viernes a dos rebeldes kurdos cerca de la localidad de Genc, en la provincia de Bingol, en el sureste del país, donde el conflicto ha dejado más de 37.000 muertos desde 1984.