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Domingo, 4 de junio de 2006
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POLÍTICA
MIGUEL SANZ, PRESIDENTE DE NAVARRA
«Los socialistas pactarán en Navarra con todo el nacionalismo si pueden desbancarnos»
Pide a Zapatero que «tranquilice» a los navarros y atribuye «miedo» a los partidarios de un referéndum
«Los socialistas pactarán en Navarra con todo el nacionalismo si pueden desbancarnos»
EN SU AMBIENTE. Miguel Sanz responde a las preguntas en su despacho. / FOTOS: BERNARDO CORRAL
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La franqueza de Miguel Sanz (Corella, 1952) contrasta con la solemnidad barroca de su despacho en el Gobierno foral, salpicado de Historia y cuadros de valor. «Trabajar con un 'goya' es complicado», bromea el presidente navarro, que alinea sus símbolos más queridos: una bandera de su comunidad, una escultura de san Francisco Javier y otra por la solidaridad, obra de un hermano de Jorge Oteiza mal avenido con el artista.

-La decisión del PSE de reunirse con Batasuna, ¿podría anticipar la constitución de una mesa de partidos también en Navarra?

-Es un auténtico despropósito participar en una mesa con un partido ilegal y que no ha dado ninguna muestra de someterse al dictado de la Ley de Partidos. Y sería aún más despropósito que eso pudiera llevarse a cabo en Navarra.

-La iniciativa parece movida por el primer bache en el proceso de paz.

-Yo no asumo que a esto pueda llamársele proceso de paz, cuando aquí no ha habido ninguna guerra. Batasuna y ETA han insistido en que el proceso está supeditado a una serie de contraprestaciones; y cuando se les hace ver que no se puede pagar precio político, ETA dice que su decisión puede ser reversible. Me parece que hasta el lunes, cuando dijo que sólo va a negociar con ETA la entrega de las armas, Zapatero ha estado subido a una bicicleta, pedaleando para no caerse y sin saber adónde le lleva.

-Parece usted bastante pesimista.

-Bueno, vamos a ver, es que hay que ser pesimista. El presidente ha dicho que sólo negociará con ETA el abandono de las armas, y el PSE sale diciendo que se va a reunir con Batasuna. ¿Cómo se compatibiliza eso? ¿No es una contraprestación política ya? ¿No es acceder a las exigencias de ETA? ¿Acaso Batasuna no es ETA? Yo creo que es una contraprestación política y que un Estado democrático no puede jugar con partidos y organizaciones considerados por el Supremo como grupos terroristas. Al menos, hasta que se legalicen.

-¿Le disgustó que Zapatero no aludiera a Navarra en el debate sobre el Estado de la Nación?

-Me disgustó que él y Rajoy visualizaran su pacto para hablar lo mínimo sobre ETA, cuando es un tema sustancial. Rajoy no debería haberlo aceptado, porque es en el Parlamento donde debe hablarse claro y con transparencia.

-¿Tiene ya fecha para entrevistarse con el presidente?

-No, y es lo que menos me preocupa, porque esa entrevista no tendría ahora el mismo sentido. Yo siempre acudiré, pero ha pasado el tiempo y no creo que sirva para restaurar la desconfianza que el presidente ha generado en Navarra.

-Zapatero y el Gobierno han asegurado por activa y por pasiva que Navarra no será moneda de cambio en el final de la violencia.

-No, el presidente no lo ha dicho nunca, lo han dicho otros. No ha contestado a mis requerimientos. Por algo será. A veces los silencios son muy significativos.

-¿A qué se refiere con eso de que 'por algo será'?

-Yo no sé de lo que han podido hablar los emisarios del presidente con el entorno de ETA. Pero sí sé que cuando se le ha requerido sobre Navarra, no ha respondido. Ni ha contestado a las afirmaciones de ETA en 'Gara', cuando dijo que yo tenía las claves correctas del proceso, además de llamarme fascista. El presidente ni siquiera me ha telefoneado para solidarizarse, ni para decirme 'no te preocupes, no hay nada de eso'.

-¿No es darle más crebilidad a una banda terrorista que al Gobierno?

-Eso no me sirve. ¿Y cuando dice que no ha ordenado el ataque de Barañain? Entonces interesa creer a ETA. Cuando dice que Sanz es un fascista y que tiene las claves correctas, no hay que hacerle caso.

-¿Le bastaría, entonces, con que Zapatero le llamara y le dijera: 'Miguel, no te preocupes'?

-(Sonríe) Bueno, eso lo he pensado muchas veces. Sé lo que me iba a decir, que esté tranquilo; para que, en cualquier caso, fuera yo el que dijera a los periodistas que no hay ningún problema sobre Navarra. Y yo no soy el portavoz del presidente. Ni siquiera me ha llamado privadamente, pero no me sirve. Lo que tenga que comunicar a la sociedad navarra, lo tiene que hacer él de manera directa y pública.

-¿Y qué declaración espera?

-Que diga que estén tranquilos los navarros, porque Navarra ni ha estado ni va a estar en ninguna mesa de negociación. Punto. Es más: que este Gobierno y los socialistas van a seguir defendiendo la Navarra reflejada en el Amejoramiento (del Fuero). Los nacionalistas dicen lo que piensan sin ningún complejo. Los únicos que están 'missing' aquí son los socialistas. Y en relación a Navarra, el presidente Zapatero es el que más 'missing' está, sin ninguna duda.

«Mucho esfuerzo»

-¿De verdad renunciaría a la reelección si se blinda el estatus de su comunidad?

-A mí no me mueve otro interés que el de fortalecer el régimen foral de Navarra. Nadie puede imaginarse lo esforzado que es estar hablando permanentemente de la identidad de Navarra, cuando es la comunidad más histórica de España. No necesita someter su personalidad a un cuestionamiento social. Cuesta mucho esfuerzo aguantar que te estén solicitando un reférendum. Yo no necesito hacer un referéndum para saber que soy hijo de mi madre, para reafirmar la identidad de Navarra. Un referéndum se puede hacer para decir si nos integramos en Euskadi, pero eso ya está regulado en la Constitución. Y para celebrarlo, primero tiene que pasar la criba del Parlamento con mayoría absoluta. Frente a quienes dicen que tenemos miedo a que el pueblo navarro se manifieste, son ellos los que tienen miedo, que no toman la iniciativa porque saben que la pierden.

-Blindar Navarra, ¿pasa por suprimir esa Disposición Transitoria Cuarta de la Constitución?

-No necesariamente. Significaría, por ejemplo, que el PSN, UPN, CDN y otros partidos, si quieren, consideramos que Navarra tiene que seguir siendo una comunidad diferenciada integrada en la nación española y que no daremos ningún paso de carácter institucional que pueda modificar su estatus. Ni promoviendo federaciones de comunidades autonómas ni dando pasos intermedios con órganos comunes permanentes.

-La recuperación de ese viejo órgano, ¿tampoco le convence?

-Ése es uno de los peligros mayores para intentar hacer desaparecer a Navarra, a través de un artilugio intermedio entre lo que la Constitución permite y la voluntad del nacionalismo de integrarla en ese proyecto de Euskal Herria. Ese órgano sería el primer paso para una dieta vasco-navarra, que, una vez consolidado, dejase sin sentido la existencia de otras estructuras políticas diferentes. No creo estar en posesión de la verdad al cien por cien, pero me niego a que otros intenten imponer su verdad desde una posición minoritaria y encima se nos diga que somos los intransigentes. No estoy dispuesto a manifestarme con complejos al referirme a Navarra y su identidad.

-Pero también es cierto que existen lazos culturales, sociales

-Sin duda. Lo creo y lo afirmo.

-Y eso, ¿cómo se articula? ¿Tiene sentido que Euskadi y Navarra puedan vivir enfrentados?

-Ése es un mito que se ha inventado el nacionalismo vasco, una falsedad. Decir que no somos la misma comunidad no significa que no queramos acuerdos de colaboración. Y los hemos establecido.

-Los nacionalistas le acusan de estar asfixiando a los euskaldunes.

-Otro mito, es absolutamente falso. Quienes asfixian a la cultura vasca, y específicamente al vascuence, son aquellos que la colocan en las barricadas, en las reivindicaciones de los asesinos, cuando han dicho 'presoak etxera'... Utilizan el euskera de manera bastarda. UPN tiene una amplia aceptación en las zonas vascoparlantes, ¿cómo vamos a ir en contra del euskera? Y, por cierto, ETA nos asesinó a un concejal euskaldun.

-A un año de las elecciones, ¿teme que un pacto del PSN con el nacionalismo le arrebate el poder?

-No tengo ninguna duda de que si los socialistas tienen la oportunidad de desbancar a UPN y CDN del Gobierno pactando con los nacionalistas, pactarán.

-¿Con quiénes?

-Con todos.

-¿Incluida Batasuna?

-Con todos. Si se presenta, con Batasuna; y si no, con su sucedáneo, con el equivalente del Partido Comunista de las Tierras Vascas. Ya han pactado en algunos ayuntamientos: en Estella con todos, a pesar de que a nosotros nos faltaba un concejal para la mayoría absoluta; en Tafalla, incluido un sucedáneo de Batasuna; en Sangüesa...

-Esos acuerdos no significan lo mismo que gobernar una autonomía.

-Pactaron en el año 95, y han pactado en Cataluña con Esquerra.

-ERC no es Batasuna.

-Bueno

-Esquerra no está vinculada a una organización terrorista.

-No, por supuesto, no. Me refiero a un pacto con todos los nacionalistas, en general; no puedo hablar ahora de Batasuna porque no tiene presencia en el Parlamento. Lo que digo es que en Sangüesa -donde no está Batasuna pero sí Herri Ekimena, que no fue ilegalizada por el Supremo- han pactado, como en Tafall Mire, la única alternativa a UPN-CDN, la única, es la que puedan conformar los socialistas con el resto de partidos. Y ahí incluya a todos los nacionalistas, y llámeles como les llame. El secretario general del PSN utiliza eufemismos para no decir lo que va a hacer. Su antecesor lo dijo antes de las elecciones y así le fue, claro.



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