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POLÍTICA
Otegi asegura que «estamos ganando» y exige «más compromisos y menos represión»
Dice que el proceso de paz «se ha asentado», advierte de que aún hay «graves riesgos» e insta a que acaben las «agresiones» de la Ertzaintza
Otegi asegura que «estamos ganando» y exige «más compromisos y menos represión»
EXPECTANTES. Otegi y Díez Usabiaga atienden a las primeras intervenciones del mitin. / IGNACIO PÉREZ
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«Estamos ganando. Ánimo. Viva una Euskadi libre». Arnaldo Otegi finalizó con esta frase, en euskera, su intervención ayer en Durango tras la manifestación convocada por LAB para homenajear a Jon Idigoras en el primer aniversario de su muerte y para exigir el fin de «las agresiones» a la izquierda abertzale. El primer acto en el que el líder de Batasuna participaba tras la decisión del juez de la Audiencia Nacional Fernando Grande-Marlaska de dejar en libertad sin cargos a ocho mahaikides de la mesa nacional, incluido él mismo, sirvió para trasladar un mensaje de satisfacción contenida sobre el rumbo de un proceso de paz que, aseguró, no está exento de «graves riesgos» en el futuro y «todavía está en peligro».

Ante los más de 2.000 simpatizantes que previamente habían tomado parte en una manifestación por las calles bajo el lema 'Una solución democrática ahora. No a las agresiones', Otegi enfatizó que en la última semana «se ha asentado el proceso» -ahora «está mucho mejor», dijo- para poner fin al «conflicto vasco» y recalcó que los últimos acontecimientos demuestran que «hemos derrotado todas las estrategias políticas y represivas» contra «el derecho a decidir de los vascos».

En su discurso, apoyado en unas líneas muy similares al que el viernes defendió su compañero en la mesa nacional Karmelo Landa, Otegi insistió en el «momento histórico» por el que atraviesa Euskadi y sostuvo que existe una «oportunidad cierta, real y sólida» de construir un nuevo «escenario democrático». Una situación que, a su juicio, ha sido posible por el «trabajo» y «esfuerzo» de la izquierda abertzale frente a «aquellos sectores que contemporizaron con la reforma franquista».

Su intervención aprovechó, en este punto, para homenajear a «todos los que han quedado en el camino, están en cárceles o exiliados». A todos ellos, subrayó, les corresponde «el protagonismo de esta victoria».

Sin perder el gesto serio, el líder de Batasuna calificó como «positivo» que el PSE haya decidido reunirse con su formación, una iniciativa anunciada el martes a última hora por su secretario general, Patxi López, y expresamente respaldada al día siguiente por el presidente Zapatero en el Congreso, justo horas antes de que los mahaikides comparecieran ante el juez Marlaska. El anuncio de López, dijo Otegi, supone un reconocimiento de «la interlocución de la izquierda abertzale». «Están en el buen camino. Su decisión significa que hay compromiso con el proceso democrático», agregó antes de alabar que los socialistas hayan reconocido «la necesidad de debate político» y que «es necesario buscar acuerdos para el futuro de este país superando conflictos del pasado».

«Proceso de liberación»

En el mitin de Durango, Otegi demandó, no obstante, «más compromisos con el proceso y menos represión», no sólo por parte de la Audiencia Nacional y de las «fuerzas de ocupación» del Estado, sino también de quienes «utilizan a la Ertzaintza para golpear a nuestros jóvenes», en clara alusión al Departamento de Interior del Gobierno vasco y a los incidentes del viernes durante una marcha ilegal convocada por Segi en el campus de San Sebastián. «Eso estorba y sobra en este país», precisó.

Las palabras de Otegi, en euskera y castellano, obtuvieron el inmediato respaldo del secretario general de LAB, Rafa Díez Usabiaga, que subió al atril instantes después. Reconoció como «innegables» y «objetivos» los avances del proceso «de liberación», aludió a que se ha «neutralizado» a los jueces y recalcó «la gran oportunidad» abierta para que «Euskal Herria entre en otro ciclo político».

Aún así, advirtió a los presentes de «los nuevos riesgos» que, a su juicio, surgirán en los próximos meses para contrarrestar «el efecto Montenegro» y apuntó que algunos sectores están ya «cocinando terapias nuevas para intentar condicionar lo que es la columna vertebral de este país». Una espina dorsal constituida, en su opinión, por el reconocimiento de Euskadi como nación y la aceptación del derecho a decidir «libre y democráticamente» de los vascos.

Usabiaga arengó a los suyos a no permitir que «nadie juegue ni especule con esta oportunidad» y animó a que sus simpatizantes actúen como un «sirimiri político» para trasladar estas ideas a sus trabajos y a la sociedad en general. En este sentido, recordó que las próximas elecciones sindicales deben servir también para lograr los objetivos que persigue la izquierda abertzale desde hace décadas.



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