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Domingo, 4 de junio de 2006
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'A salto de mata'
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Los padres de Paul Auster se divorciaron por el dinero. Los ingresos permitían darse algunas alegrías, pero el padre del escritor pensaba que su mujer gastaba demasiado.

Paul Auster cuenta en este sencillo y conmovedor relato autobiográfico, 'A salto de mata', que su madre experimentaba un enorme placer al pasar por caja y mostrar sus compras. Tanto ella como su padre habían vivido la Gran Depresión. Pero, mientras su madre disfrutaba con el desahogo económico, a él le duraba una ética de la estrechez en aquel momento innecesaria.

En unas páginas dignas de enmarcarse para poner en la habitación, Auster describe el cambio de paisaje cuando su padre decide tomar el mando de los gastos. «La carne de primera que traía mi madre fue sustituida por trozos de cuello y espalda. Los productos de marca se convirtieron en genéricos. Las meriendas de después del colegio desaparecieron. No recuerdo que mi madre se quejara, pero para ella tuvo que ser una derrota colosal», escribe.

Auster estaba entonces terminando el bachillerato. A los treinta años, cuando escribe esta memoria, el escritor se encuentra sin blanca y recién divorciado de su primera mujer, Lydia Davis. Auster reconoce su carácter desastroso para el dinero, y esto contando con que su único ideal en este campo era la pura supervivencia. El último premio Príncipe de las Letras soñaba con dedicarse a la literatura, estudiaba sólo si había buenas becas de por medio y trabajaba en lo que podía. Incluso llegó a presentar juego de cartas de su invención en la feria del juguete de Nueva York. Todo sin éxito. Eso, vino luego.



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