El profesor de la Universidad de Sevilla Enrique Baltanás, autor del 'Los Machado. Una familia, dos siglos de cultura española' (Fundación José Manuel Lara), sostiene que «Manuel y Antonio, pese sus temperamentos diferentes, pensaban casi lo mismo sobre casi todo».
Baltanás, que ha sido el responsable de la reciente edición de la obra completa de Antonio Machado Álvarez 'Demófilo', padre de los Machado, ha trazado ahora «la biografía familiar, desde el siglo XIX al siglo XX; desde el abuelo, el naturalista Antonio Machado y Núñez, y el padre, el folklorista 'Demófilo', hasta los otros hermanos, como Francisco, José y Joaquín, pasando por otras figuras que fueron importantes, como doña Cipriana Alvarez Durán, la abuela».
Baltanás ha intentado «huir de dos peligros: la hagiografía, hacer sobre todo de Antonio una especie de santo laico, y el maniqueísmo, distinguir entre un Machado bueno y otro malo».
El autor puso como ejemplo que «los dos saludaron la llegada de la II República; luego, los dos se van desencantando, de modo que Antonio llega a decir que el Estatuto de Cataluña le parecía un atraco».
Baltanás aseguró que la historia de esta familia «es como una metáfora de lo que ha sido la historia de España en los siglos XIX y XX».
El otro Machado
Daniel Pineda Novo reivindica a su vez en 'El otro Machado' (Guadalquivir Ediciones) la «figura completamente olvidada» de Francisco Machado (Madrid, 1884-1950), hermano de Manuel y Antonio, que también cultivó la poesía.
Sólo llegó a publicar un libro, 'Leyendas toledanas' (1929), «sublimación de la ciudad donde se hizo poeta», y apuntó que «fue un autor tradicional, posromántico y modernista, influido en algunos aspectos por su hermano Antonio, y que siguió las directrices de Rubén Darío y de Villaespesa», aunque «no tuvo la altura literaria de sus hermanos y estuvo nublado por ellos».