Sestao se convirtió ayer en una localidad más de Galicia. Cerca de 25.000 personas se acercaron desde primera hora de la mañana al municipio para conmemorar el Día de la Patria Gallega en Euskadi, una jornada de la que disfrutó también el lehendakari Juan José Ibarretxe: «Es un orgullo para mí compartir esta celebración con gente emigrante y trabajadora que nos ayudó a conseguir el nivel de vida que hoy en día tenemos», destacó.
Los doce centros gallegos en Euskadi se reunieron para contribuir a la fiesta con sus grupos corales y de danzas. Los pasacalles inundaron desde bien temprano las calles de Sestao, en una amalgama de bailes y sonidos que despertó a los vecinos de la zona centro, y las plazas de San Pedro y El Kasko se llenaron pronto de gente ávida por disfrutar de la soleada mañana.
Los olores a churrasco, pulpo, chorizo y lacón no tardaron en invadir las calles de la localidad. Dos concursos populares, de filloas y empanadas, y una cata de vinos tintos en la que triunfaron las bodegas de Ribeira Sacra hicieron las delicias de los curiosos, aunque los hambrientos se decantaron por lo más típico. «Todo está bueno, pero el pulpo es lo mejor», sentenciaban Begoña y Daniel, una joven pareja de sestaoarras.
Pocas ventas
La jornada no resultó tan satisfactoria, sin embargo, para los comerciantes de la pequeña feria instalada en la plaza San Pedro. Los puestos de alimentos y artesanía dieron color al evento, pero la respuesta de los clientes no fue del todo positiva. «Las ventas están siendo bastante mediocres», admitió Darío, un productor de quesos llegado directamente desde Galicia.
Un festival folclórico de danzas y gaitas organizado por la Irmandade de Centros Galegos de Euskadi amenizó la tarde. En la clausura, la agrupación local Nosa Xente homenajeó al pueblo de Sestao.