Es cierto que el Gargantúa no es el mejor ejemplo para los niños, cuando las tasas de obesidad infantil no dejan de engordar. Pero castigarlo sin salir durante la Aste Nagusia por no tener permiso de circulación, después de tantos años conduciendo la fiesta, sí que parece un atropello a la tradición, también venida de tan lejos en el tiempo. Que lo lleven en tranvía, metro, bicitaxi O en Harley Davidson, que, si no fuera porque no lucen del todo minimalistas, ya deberían haber sido declaradas el transporte oficial de Bilbao: no la hay más chula entre las motos.
Si quieres darte la bilbainada de probarla, escribe a enlaCe. Coincidiendo con la presencia en la villa del Experience Tour de Harley-Davidson, cuatro lectores podrán pasearse el sábado en una genuina. A lo grande, por el Gran Bilbao, como si rodaran por la costa americana.
No tenemos Casa Blanca, pero sí la verde de la Cámara de Comercio. Y donde estén la siete calles, que se quite el Pentágono, que son cinco. Tampoco necesitamos despacho oval teniendo plaza Elíptica. Ni chips si ya están los niños para alimentar al Gargantúa.