Los gitanos la llaman 'la chica del viento', aunque ella sostiene que le falta tiempo libre para disfrutar de la brisa. Cathy Claret nació en Nîmes, en el sur de Francia. Es rubia, de tez fina y canta con un hilillo de voz, pero su apariencia contrasta con su espíritu rebelde y anacoreta: «Se puede ser rebelde siendo dulce, ¿no?». Su madre murió cuando ella era niña y su padre lleva ingresado en un psiquiátrico casi toda la vida. Una familia gitana, andaluces que iban a Francia para trabajar en la vendimia, la acogió. Desde entonces, el flamenco siempre ha navegado por sus venas. «Es la canastera rubia como las candelas, que se mezcla con el aire y no se sabe dónde la lleva», la retrató el poeta gitano Tío Bastian.
Comenzó a componer a escondidas, grabó una cinta con cuatro temas, la mandó a la compañía Virgin París porque vio la dirección en la portada de un disco, y no se preocupó más. La discográfica se volvió loca hasta que la encontró, le propuso un contrato y su primer single triunfó en Japón. Desde entonces ha esquivado la fama, ha compuesto siempre la música que quería hacer y ha compartido talento con artistas como Raimundo Amador, Tomasito, Sorderita, Chambao, Kiko Veneno o B.B. King.
Claret presentará el viernes en Vitoria su talento. El museo Artium acogerá, a partir de las 21.30 horas, un concierto en el que la cantante desplegará su ingenio con la intención de sorprender gratamente a la audiencia. Claret graba ahora el disco 'Cathy and Power Gypsies', por lo que conociendo su faceta rebelde quién sabe si interpretará alguna de sus nuevas canciones.
-¿Qué se encontrará el público que acuda a su concierto en Vitoria?
-Yo soy como los toreros, no me sale dos veces igual. No sé qué es lo que va a pasar. Lo que me inspire el momento acompañada por una guitarra flamenca y un cajón.
-Del disco que está grabando, 'Cathy and Power Gypsies', sabrá algo más, ¿no?
-Ja, ja.. Sí, claro. Quiero hacer un disco que se parezca mucho a un directo porque me gusta lo salvaje de los conciertos y nunca he logrado plasmarlo en mis álbumes anteriores. Será un poco bestia.
-Ha trabajado con Raimundo Amador, Tomasito, B.B. King... ¿Qué le han aportado?
-Ha sido un honor hacerlo. He tenido suerte de trabajar en muchos países con la gente que más me gusta.
-La fusión está de moda, ¿por qué?
-Muchas veces se busca la comercialidad y no me parece bien. Si es una fusión sincera, auténtica, entonces estoy de acuerdo.
-¿No le tienta el dinero y la fama?
-Logro alejarme de la tentación a base de ganar muy poco, pero estoy contenta con lo que hago. Vivo apartada del mundo.
-«Ni con dinero será tuyo el aire nuestro». ¿A quién se lo dice?
-A quienes utilizan el flamenco y la fusión de manera oportunista.
-¿Le ha perjudicado mucho ser tan rebelde?
-Sí. Ahora vivo tiempos buenos, pero he pasado muchas fatigas por culpa de mi rebeldía.
-¿Qué tipo de fatigas?
-No tener trabajo ni dinero.
-¿Cómo viven el flamenco en Japón?
-Con mucho corazón y sensibilidad. Les gusta lo bueno y no les dan gato por liebre. Allí he encontrado discos de flamenco que aquí no había manera de encontrar.
-¿Y los fans japoneses?
-Son sorprendentes, muy latinos. La gente cree que son calladitos y se vuelven locos. Se quitaban la camisa para que les firmara autógrafos sobre la piel. Aquí nunca me ha pasado nada parecido.
-Es una nómada, ¿qué ha aprendido en sus viajes?
-Que lo importante es la gente, lo demás son decorados.
-¿Un rincón para perderse?
-El País Vasco o Andalucía, y no soy pelota, de verdad.
-¿Y un lugar para olvidar?
-Las grandes ciudades.
-En Euskadi hay grandes festivales de jazz, ¿los conoce?
-¿No fue B.B.King a uno de ellos? Seguro que cantó allí mi canción.
-Se refiere al tema 'Bolloré', una oda al papel de fumar. ¿Le molesta la ley antitabaco?
-No fumo ni bebo, pero cada vez que vienen mis amigos a mi casa en la montaña tengo que llevarlos a no sé cuántos kilómetros para que compren. Es muy molesto.
-Y si no fuma, ¿por qué una oda al papel de fumar?
-Porque yo era la encargada de llevar el papel de Francia a Sevilla. ¿Pero muchas cajas, eh!