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Miércoles, 7 de junio de 2006
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Los neonazis oscurecen el Mundial
Los grupos ultras alemanes amenazan con provocar «masacres» mientras apoyan la presencia en Alemania del presidente iraní, que niega el Holocausto
Los neonazis oscurecen el Mundial
VIGILANCIA EXTREMA. Policías germanos, que cooperarán con miembros de otros países, detienen a un cabeza rapada. / REUTERS
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Las autoridades de la FIFA, del Comité Organizador del Mundial y el protocolo del Gobierno alemán tienen un problema diplomático, que curiosamente sólo la habilidad deportiva de las selecciones de México, Angola y Portugal, puede resolver. Joseph Blatter, Frank Beckenbauer y la canciller Angela Merkel esperan que los tres combinados derroten en el campo de juego a Irán; con ello, impidan su pase a octavos de final y, por tanto, que el presidente de este país, Mahmud Ahmadineyad, no pueda asistir a esta ronda, como prometió cuando despidió a los jugadores el fin de semana pasado.

La hipotética presencia en Alemania del mandatario iraní, uno de los más encarnizados enemigos de Israel y el único jefe de estado que negó en público la existencia del Holocausto, supone un verdadero quebradero de cabeza para los anfitriones de esta gran fiesta deportiva. Si el gobierno teutón aplica la ley al pie de la letra, el presidente árabe debería ser arrestado nada más pisar suelo germano.

Como jefe de estado, sin embargo, Ahmadineyad no necesita un visado para viajar a Alemania y la FIFA tendría que abrirle las puertas del palco de honor de los estadios, donde se codearía con otros invitados especiales. Pero lo peor de todo es que el mandatario se ha convertido, con su odioso discurso antisemita, en un icono de los grupos neonazis germanos.

«Todos son calurosamente bienvenidos para el campeonato mundial, menos una persona: el presidente de Irán», escribió el poderoso 'Bild', el periódico que leen doce millones de alemanes todos los días. «Mientras el mandatario siga negando el Holocausto y continúe con sus planes de construir la bomba atómica y apoyar el terrorismo, él debería quedarse en casa», razonaba.

Varias manifestaciones

Mucho antes de que se conocieran los planes de Ahmadineyad para visitar el territorio teutón, los extremistas de ultraderecha anunciaron manifestaciones en cuatro ciudades que son sede del Mundial para solidarizarse con la selección iraní, exigir un combinado germano integrado por alemanes de piel blanca y corear los viejos gritos de guerra como «Alemania para los alemanes» y «fuera con los extranjeros».

«No podemos darle un portazo si decide venir», admitió el experto de política interior del SPD, Dieter Wiefelspütz, al referirse a la incómoda visita. «Alemania tendría un problema de estado si trata de forma incorrecta a un mandatario». Pero los germanos tendrán un problema mayor si las amenazas que han proferido los grupos neonazis en vísperas del torneo se concretan. El arduo y largo trabajo de los anfitriones, que pretenden mostrar una «imagen diferente» del país durante el campeonato quedaría hecho trizas, si los famosos cabezas rapadas salen a las calles para gritar consignas a favor del mandatario iraní y contra Israel, como pretenden hacerlo en Gelsenkirchen, Francfort, Leipzig y Múnich.

Y, además, el partido de ultraderecha, NPD, desea organizar el 10 de junio en Jena una «fiesta popular», donde uno de los oradores será el presidente de la organización portuguesa 'Frente Nacional', Mario Machado, quien ya anunció que sus camaradas preparan una «verdadera masacre» el 11 de junio en Colonia cuando se enfrenten las selecciones de Portugal y Angola. Seis días después, los neonazis desean ocupar Francfort para propagar al mundo su solidaridad con Irán. Ese día se enfrenta el combinado árabe contra el luso.

«Estamos preparados»

El lema oficial del campeonato, 'El mundo entre amigos', ya sufrió un serio revés hace un mes, cuando Uwe-Kaersten Heye, ex portavoz de Gerhard Schröder, afirmó que los turistas de piel oscura corrían el peligro de no salir vivos si visitaban algunas ciudades en el estado de Brandeburgo, donde los cabeza rapadas son muy activos.

«Es posible que haya acciones conjuntas entre neonazis alemanes y extranjeros, pero estamos preparados e impediremos esas manifestaciones a través de una intensa cooperación entre los organismos de seguridad alemanes y extranjeros», dijo el jefe del servicio de inteligencia interior alemana, Hainz Fromm, al admitir, de forma indirecta, el peligro que acecha en el país anfitrión.

Así como las calles pueden servir de vitrina a los neonazis, la FIFA y el Comité Organizador temen que el interior de los estadios se conviertan en un escaparate ideal para que los hinchas de todo el mundo, que no ocultan sus prejuicios xenófobos, den rienda suelta a su intolerancia racial.

«No podemos castigar al público, pero los abusos en el campo serán penalizados», dijo Maingot, un portavoz de la FIDA, al admitir que el racismo también existe entre los equipos y que la organización está dispuesta a aplicar un polémico catálogo de medidas para impedir que la xenofobia invada los estadios de este Mundial.



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