La pelota a mano profesional viene teniendo sus grandes oscilaciones anuales en lo que se refiere al reparto de títulos. La pasada temporada Asegarce no tuvo rival, al conquistar las 'txapelas' del Manomanista de plata y oro de la modalidad. También logró la hegemonía en la 'jaula' (cuatro y medio) y en casi todos los torneos veraniegos.
Sin embargo, en 2006 ha entrado en una loca espiral de derrotas. Todo se inició con el Campeonato de Parejas. Apostaron en la línea de salida por un dueto, Olaizola II y Zearra, que todos los técnicos les otorgaron el papel de favoritos. En la última cita se encontraron con Martínez de Irujo y Eulate.
El partido llegó a su ecuador con dos tantos de ventaja (11-9) a favor de los representantes de Asegarce. Curiosamente, no hicieron un tanto más. Martínez de Irujo tiró de ese libreto de exquisiteces y, ayudado por su rocoso zaguero, se adueñó de todos los cuadros del Ogueta y del marcador de una forma aplastante: 11-22.
La actuación del delantero de Ibero es comparable a la de las grandes figuras de la mano profesional. Libró una batalla física y psicológica con Aimar Olaizola que terminó ganando con suma facilidad. Su juego deleitó a la mayoría de los pelotazales. Primer traspié para Asegarce.
La hecatombe se certificó el pasado fin de semana. Uno de los más negros que se recuerdan en los anales de este deporte.Y todo transcurrió en menos de 24 horas. Sin tiempo para digerir los malos tragos. Entre el sábado en el Labrit y el domingo en el Atano III se desencadenaron los hechos.
Victoria inesperada
En Pamplona comparecieron en la final de Segunda Asier Berasaluze, el gran descubrimiento de la promotora de los Vidarte, e Iker Arretxe. El de Valcarlos, con una tarjeta de presentación resplandeciente. Campeón del Cuatro y Medio y del Parejas. La cátedra le otorgó su confianza, 100 a 60 euros.
Nadie contó con la metamorfosis sufrida por el delantero de Bérriz, que en muy poco tiempo en el profesionalismo -aún no hace nueve meses de su debut- ha pasado de larva a rana contestaría. Doblegó por la mínima (22-21) al navarro, en un choque bien jugado por ambos contendientes y que gustó al respetable.
El revés más amargo, por su trascendencia deportiva, social y mediática, estaba por llegar. Fue la gran final Manomanista del pasado domingo en el Atano III. Los técnicos de la empresa bilbaína ya viajaron hasta San Sebastián con las orejas levantadas por los vaticinios lanzados por los apostantes, pero mantenían sus ilusiones intactas. Fue Martínez de Irujo quien se encargó de certificar (22-17) la debacle ante Olaizola II. Un fin de semana para olvidar.