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Miércoles, 7 de junio de 2006
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ECONOMÍA
ANÁLISIS
Un modelo diferente
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No es casualidad, ni lo parece. Hace años, cuando regía sus destinos Margaret Tatcher - tan denostada en el exterior como respetada en el interior-, el Reino Unido eligió la vía de la apertura al mundo y la liberalización económica. Desde entonces, su 'performance' ha sido espectacular y ha batido con amplitud los datos de crecimiento de sus principales rivales europeos; Italia, por supuesto, Francia también, e incluso en algunas variables a Alemania. Mientras en el continente nos centramos en la defensa de las fronteras y calificamos de estratégico a todo aquel sector que no sabemos defender desde el mercado, ellos han encontrado su camino con una eficacia ejemplar y con independencia de la orientación ideológica del Gobierno de turno, ya fuese conservador o laborista. Y eso, además, mientras desprecian al euro, mantienen una Libra esterlina fuertemente apreciada y practican unos costes laborales elevados.

Por eso entra en la lógica de las cosas que las empresas españolas hayan puesto sus ojos allí, de vuelta de los numerosos desengaños latinoamericanos, y hayan ejecutado operaciones ciertamente espectaculares sin la más mínima oposición ni traba por parte de las autoridades británicas. El Banco Santander se quedó con el Abbey Nacional; Telefónica compró O2; y ahora Ferrovial se hace con el mayor operador de aeropuertos del mundo, BAA, batiendo al grupo rival liderado por Goldman Sachs, en lo que supone una meritoria victoria debida más a la rapidez y claridad de su oferta que al precio de la misma.

La constructora deberá arreglarse con el Office of Fair Trade, el organismo encargado de vigilar la competencia, para demostrar que BAA no reúne a su alrededor una excesiva concentración de poder. Pero podrá reducir el carácter cíclico de sus ingresos gracias a los enormes incrementos esperados en el tráfico aéreo para los próximos años y el irresistible atractivo que tiene el Reino Unido para el turismo, ya sea de ocio o de negocio.



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