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Miércoles, 7 de junio de 2006
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Bagdad libera a 2.500 presos para fomentar la «reconciliación nacional»
El primer ministro, Al-Maliki, afirma que es «un mensaje de paz» a la oposición
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Nuri al-Maliki aseguró ayer que 2.500 presos serán liberados a partir de hoy al no existir pruebas claras que los incrimine en actividades terroristas o delictivas. «Supone un gran paso hacia la conse- cución de la reconciliación nacional y forma parte de la agenda establecida por el Gobierno», dijo el primer ministro iraquí. El jefe del Gabinete de Bagdad comentó que los reclusos beneficiados por la medida de gracia se encuentran en prisiones supervisadas por las fuerzas norteamericanas y «no tienen las manos manchadas de sangre».

Mostró su esperanza de que los excarcelados no se opongan a la política del Ejecutivo una vez que hayan recuperado la libertad. «Esperamos que se comprometan con la oposición no violenta al proceso político. Éste es un gran movimiento que animará a otro», manifestó en una aparente referencia a la minoría suní. «El renacimiento de Irak no puede ser obra de un único partido o de una sola confesión», afirmó, valorando que se trata de un «mensaje de paz que merece ser acogido favorablemente».

El 30 de abril había alrededor de 28.700 personas encarceladas en Irak, de las cuales 15.387 estaban en manos de la fuerza multinacional, según datos del Ministerio de Derechos Humanos.

Plan de seguridad

El primer ministro iraquí reveló, por otra parte, que su Gobierno, formado hace tres semanas, ha finalizado un «plan de seguridad» que tiene como objetivo devolver la estabilidad al país, y acabar con la violencia. Asimismo, explicó que este programa será ejecutado en las próximas semanas, aunque no dio más detalles.

En cuanto al nombramiento de los ministros de Interior y Defensa, que tendría que haberse hecho el domingo, Al-Maliki trató el explicar el retraso. «No había quórum con los diputados presentes y por tanto los elegidos no podían ser investidos», aseguró, sin adelantar una nueva fecha.

Sobre este tema, la representante de la Comisión Europea en Irak, Ana Gallo, advirtió de la importancia que tiene para el cese de la violencia la designación de los titulares del Interior y de Defensa. «La situación ahora está en un punto muerto y eso es bastante preocupante porque esos cargos son muy importantes en la situación actual», afirmó Gallo. «Estamos bastante preocupados y esperamos que Al-Maliki tome una decisión en los próximos días, aunque temo que la situación se prolongará y los atentados en la calle pueden empeorar», añadió.

La representante europea explicó que la situación no es de enfrentamiento abierto entre grupos armados. «Lo que sí estamos es en un conflicto civil de baja intensidad en el que ha habido un resurgimiento de la violencia sectaria que se ha recrudecido en los últimos dos meses», declaró.

Según Gallo, la comunidad internacional considera positivo la formación de un Gobierno de unidad nacional «porque es la única manera de que Irak salga de esta violencia sectaria, insurgencia y terrorismo», aunque reconoció que las negociaciones «han sido muy complicadas, ya que las posiciones son muy distintas».

Críticas a la Policía

El primer ministro prometió intensificar los esfuerzos para controlar la violencia, después de los últimos ataques, entre ellos el secuestro el lunes de unas cincuenta personas en Bagdad a plena luz del día. Al-Maliki admitió que se ha deteriorado la situación en la capital y en otras áreas. «Los sectores enemigos del proceso político han aumentado sus sangrientos operativos para derrocar al Gobierno de unidad nacional, pero, con la voluntad de Dios, perderán», aseguró.

Mientras, el Partido Islámico Iraquí, la principal organización política suní, acusó al Ministerio del Interior, dominado por los chiíes, de tratar de encubrir la participación de la Policía en el rapto. El prominente político de la comunidad minoritaria Adnan al-Dulaimi también pidió al Ejecutivo y a las fuerzas encabezadas por Estados Unidos que adopten acciones contra estos ataques. «Los asesinatos se han convertido en un fenómeno. Cincuenta iraquíes han sido secuestrados y los funcionarios no han hecho nada para frenar a los responsables de esos ataques terroristas», declaró.

El Ministerio del Interior ha sido acusado de respaldar a las milicias chiíes en su lucha sectaria contra los suníes. Su portavoz negó ayer toda participación de sus fuerzas en los raptos. Sin embargo, el grupo suní afirmó que está seguro de que la Policía está implicada, aunque no ofreció evidencias para respaldar sus alegatos. «Ocurrió en plena luz del día y en el centro de Bagdad», señaló Ala Maki, miembro del partido. «Tenemos ahora suficientes evidencias para probar que agentes participaron en el incidente».



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