Dos soldados norteamericanos murieron ayer al estallar una bomba al paso de su vehículo en Nangarhar, en el este de Afganistán, en un atentado que fue reivindicado por los talibanes. La patrulla de la coalición encabezada por Estados Unidos llevaba a cabo operaciones de seguridad cuando explotó un coche bomba que circulaba en sentido contrario por una carretera. Otro militar y un intérprete local resultaron heridos.
El subdirector de la Policía provincial, general Mohamed Zaman, indicó que la deflagración fue muy potente y precisó que el vehículo del terrorista, que murió en el acto, estaba cargado de explosivos y decenas de proyectiles de mortero.
Además, tres personas resultaron muertas y siete heridas, dos de ellas muy graves, a causa de una explosión registrada en una escuela coránica situada en la mezquita de Ghazni, en la provincia del mismo nombre del sur del país asiático. Al parecer, las víctimas eran estudiantes que manipulaban una bomba casera.
La Policía basa sus sospechas en que dentro del templo se encontró una motocicleta, en la que al parecer estaba siendo instalado el explosivo, y que cuando se registró la detonación no era hora de rezo. Un hombre fue arrestado, mientras los siete heridos se encuentran bajo custodia de las fuerzas de seguridad en hospitales.
Asimismo, cinco agentes afganos perdieron la vida, uno resultó herido y cuatro desaparecieron después de que un grupo de supuestos milicianos atacara un puesto de control de vehículos en una autopista que comunica Kabul con Kandahar, principal ciudad del sur.
Cerca de mil personas, en su mayoría supuestos talibanes, pero también un centenar de policías, soldados y civiles, han muerto en Afganistán desde comienzos de este año debido al incremento de la violencia, sobre todo en el sur.
La tropas bajo mando de la OTAN que en los próximos meses se desplegarán en la región para relevar a los soldados de Estados Unidos se enfrentan a una «guerra civil» y a la oposición de los nativos, advirtieron ayer en Londres expertos en seguridad que han efectuado un informe previo a la llegada de las tropas de la Alianza.
Impunidad
El soldado estadounidense que conducía el camión implicado en un accidente mortal la semana pasada en Kabul -y que desencadenó una violenta protesta antinorteamericana con un saldo de varios fallecidos- no puede ser juzgado en el país asiático -como pedía su Parlamento- porque así lo establece un acuerdo entre Washington y Kabul, aseguró ayer el embajador de Washington, Ronald Neumann.
Neumann precisó que existe un acuerdo, firmado el 28 de mayo de 2003, que establece que los soldados norteamericanos no pueden ser perseguidos legalmente en Afganistán . «Estados Unidos mantiene jurisdicción penal sobre los actos cometidos por personal militar en Afganistán», precisó.