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Miércoles, 7 de junio de 2006
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POLÍTICA
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Batasuna cree que «no es el momento» de dar pasos hacia su legalización
Otegi apuesta por lograr «más compromisos» para abrir un diálogo «sin exclusiones» y exige acabar «con la represión»
Batasuna cree que «no es el momento» de dar pasos hacia su legalización
RECIBIMIENTO. Jone Goirizelaia saluda al líder del Sinn Fein en presencia de Otegi. / FERNANDO GÓMEZ
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Los dirigentes de Batasuna no se plantean dar pasos en las próximas semanas para lograr la legalización de su partido, tal y como desea el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero. «No es el momento», sostienen, aunque reconocen que la decisión de «cruzar el puente» podría darse en un futuro «si se dan las condiciones necesarias». La izquierda abertzale entiende que la «prioridad» en la actual tesitura política es lograr «más compromisos» entre las fuerzas políticas vascas para que eche a andar una mesa multipartita «sin exclusiones».

Así lo subrayó ayer Arnaldo Otegi, quien descartó que su partido deba realizar algún gesto hacia el Gobierno, después de que el PSE haya anunciado -con el visto bueno del jefe del Ejecutivo- su voluntad de reunirse con Batasuna al considerar que es un «interlocutor necesario». «No creo que el proceso haya que leerlo como un tanteo: yo hago esto y el otro hace lo otro. Las cosas hay que hacerlas desde compromisos multilaterales», subrayó a la hora de valorar posibles movimientos hacia la legalización.

El líder de la izquierda abertzale agradeció el cambio de postura expresado por Patxi López hace una semana y lo justificó como un paso «que había que dar» porque, de lo contrario, «no habría proceso». En su opinión, ese futuro encuentro, supeditado por los socialistas vascos a que Rodríguez Zapatero obtenga el aval del Congreso para abrir contactos con ETA, tendrá un «gran significado» por sí mismo, aunque ambos partidos vayan a mantener posiciones diferentes. «La propia foto da las suficientes pistas para hacer las cosas de otra manera», recalcó y atribuyó esa futura imagen a «un nuevo ciclo político».

Otegi entiende que, en la reunión con el PSE, los socialistas les plantearán la necesidad de emprender un camino hacia la legalidad, una cuestión que, según dijo, «no es la que toca ahora». «La pregunta -señaló- no es si Batasuna está dispuesta a legalizarse. La pregunta es si estamos todos listos para asumir compromisos para poner encima de la mesa un diálogo multipartito».

El cambio de denominación o de estatutos, o la condena de la violencia no entra en sus planes inmediatos. «Trataremos ese tema cuando toque. Entonces decidiremos si hay que cruzar el puente, si es que se dan las condiciones necesarias», enfatizó. En este sentido, explicó que, en su opinión, la ley de partidos no exige una condena expresa de la violencia y que el objetivo del proceso de paz no debe ser que «la izquierda abertzale renuncie a las posiciones políticas históricas» porque esa obligación lo convertiría en «un proceso de rendición».

«Sin barreras»

El líder de la izquierda abertzale, que por la mañana atendió una entrevista de Euskadi Irratia, repitió un mensaje similar por la tarde, en un acto conjunto con el líder del Sinn Fein, Gerry Adams. El máximo responsable de Batasuna ahondó en ambos escenarios en la necesidad de emprender «un diálogo sin exclusiones» y de que todos los partidos e instituciones vascas «se comprometan en la resolución del conflicto vasco». «Eso es lo que toca ahora», insistió.

Para la coalición abertzale, la declaración de alto el fuego permanente de ETA ha abierto un nuevo escenario, del que «han desaparecido las excusas» que impedían iniciar el diálogo resolutivo y «sin barreras» entre el Ejecutivo de Madrid y la banda, y entre las formaciones políticas. Un concepto que también apadrinó Gerry Adams, que insistió en que la solución al «conflicto político» de Euskadi tendrá como «grandes claves» el «diálogo» y el «respeto a los derechos de todas las partes».

Al igual que hiciera el pasado sábado en un mitin organizado por LAB en Durango, Otegi exigió «más compromisos y menos represión» para que la paz «fructifique» y advirtió de que mantendrá «tolerancia cero» contra cualquier ataque a la coalición o a sus bases. Repitió, en esta línea, un argumento ya utilizado en los últimos meses: «no se entiende que todas las agresiones recaigan en una parte (la de Batasuna) y luego quienes generan esas agresiones traten de crear esperanzas sobre el futuro».

La coalición abertzale considera que territorialidad y autodeterminación constituyen los «nudos del conflicto» que deberán colocarse sobre la mesa de diálogo. Defendió, en esa línea, que los partidos deberán acudir a la mesa de diálogo asumiendo «que todas las opciones políticas pueden ser materializadas y posibles».

Otegi dedicó buena parte de sus críticas al PP, un partido que calificó de «débil». Achacó a la formación de Rajoy un único objetivo: «hacer descarrilar la esperanza» y «abortar el proceso» de paz, movido, según insistió, por fines partidistas. «Quieren ganar las elecciones y sabotear el proceso», subrayó. Aunque aseguró que la decisión de los populares de romper relaciones con el Gobierno «añade obstáculos» al camino, el líder de Batasuna cree que la consecución de la paz avanzará de igual manera «si todas las fuerzas ponen el mismo empeño que nosotros».

Así, lamentó que el PP «se escandalice» por los contactos entre el PSE y Batasuna cuando, reconoció, él mismo y representantes de la izquierda abertzale mantuvieron una reunión en Burgos durante la tregua de 1998 con dirigentes del PP. «Con el único Gobierno con el que nos hemos reunido en la última década ha sido con el de José María Aznar», precisó.



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