El PSE y el PP consiguieron ayer enfrentarse en una agria polémica en el Parlamento vasco a pesar de que ambos coincidían en el sentido de su voto a la hora de pedir al Gobierno de Ibarretxe que retirase las ayudas a familiares de presos de ETA para que visiten a sus allegados. La propuesta, sin embargo, no prosperó ya que el tripartito, EHAK y Aralar votaron a favor de que se siga subvencionando los viajes a los internos que cumplen pena fuera de Euskadi.
El debate se produjo en la Comisión de Derechos Humanos, donde el parlamentario popular Carlos Urquijo había presentado una moción para eliminar el decreto de ayudas a familiares de presos que está preparando el departamento de Justicia y que en los dos últimos años ha sido considerado ilegal por el Tribunal Superior de Justicia del País Vasco. Urquijo recordó la decisión judicial y además recalcó que financiar las visitar a terroristas presos «supone que con el dinero de todos se les de calor humano a los asesinos». En un momento de su intervención retó al miembro de EA Rafael Larreina, compañero de partido del consejero de Justicia Joseba Azkarraga, a que subvencione «los viajes de los familiares de las víctimas a los cementerios.
Desde el tripartito, las ayudas se estimaron necesarias para hacer frente a la dispersión, pero también se censuró la intención del PP, según el peneuvista Xabier Agirre, de «instrumentalizar a las víctimas». Agirre recordó que las ayudas no son sólo para presos de ETA, sino también para internos que se encuentran en centros especiales -psiquiátricos o para presas con hijos- que no existen en el País Vasco. El socialista Rodolfo Ares, por su parte, pidió al PP que retirase la propuesta ya que Justicia no ha hecho público todavía el decreto.
El parlamentario popular Carlos Urquijo, en la réplica, acusó al Gobierno de Zapatero de practicar una política de «deshonor», similar al «apaciguamiento de las democracia europeas ante Hitler en los años 30». Para el portavoz del PP, estamos ante unos nuevos tiempos «en los que se desarma el Estado de Derecho y ETA consigue sin matar lo que buscaba matando. No son tiempos de justicia y democracia».
En su respuesta, Ares le contestó que no estaba dispuesto a que se pongan en duda «las convicciones morales del PSE y su fortaleza democrática». «No nos van a dar lecciones de cómo defender a las víctimas, pero sí puede hacerlo de cómo instrumentalizarlas y de cómo mentir y engañar. No les preocupa acabar con el terrorismo, les preocupa que lo haga el partido socialista», continuó. El portavoz socialista finalizó su intervención con la advertencia de que el PP no es imprescindible en el proceso de paz: «nos gustaría contar con todos los partidos para poner fin a la violencia, pero si no conseguimos (su apoyo) lo haremos con aquello que esté a nuestro alcance».
Carlos Urquijo vivió también un enfrentamiento con la parlamentaria de EHAK, Itziar Bazterrika, quien tildó su postura de «fascista e inquisitorial». El parlamentario del PP le acusó luego de ser «la portavoz de ETA». Ambos se negaron a retirar sus alusiones y el presidente de la comisión, Iñigo Urkullu, anunció que no las incluiría en el diario de sesiones.