El líder de la oposición proclamó oficialmente la ruptura de su partido con el Gobierno para compartir la política antiterrorista y lo hizo ante el pleno del Congreso en la segunda parte del debate sobre el Estado de la Nación. Mariano Rajoy explicó que la apertura del diálogo entre el partido del Ejecutivo y Batasuna supone «compartir con ETA el diseño del futuro de España y del País Vasco».
Ésta fue la causa esgrimida por el presidente del PP para comunicar a la Cámara que su partido «rompe toda relación con el Gobierno del señor Rodríguez Zapatero, le retira el apoyo que venía prestándole y pondrá todo su empeño en que no se consume lo que consideramos un grave atentado contra el orden jurídico, la legalidad democrática, el Estado de Derecho y la seguridad de los españoles». Rajoy atribuyó toda responsabilidad de este divorcio político al presidente del Gobierno, al que advirtió de que «mientras esta ignominia no se rectifique» el PP entenderá que desea «arruinar» el entendimiento.
En un gesto sin precedentes, el líder de los populares actuó como portavoz de su grupo parlamentario en el pleno para la defensa de las resoluciones tras el debate sobre el Estado de la Nación. En esta ocasión, entró a fondo en la cuestión y no habló de otra cosa que de la censura que le merece el recorrido seguido por el Ejecutivo socialista desde que ETA proclamó el alto el fuego.
Críticas
Dijo también que el apoyo inicial del PP al Gobierno le costó «personalmente, numerosas críticas» pero explicó que mantuvo «un prudente silencio» en aras de un «bien superior» y con el objetivo de dar al gabinete de Rodríguez Zapatero una oportunidad de explorar si ETA ha decidido dejar las armas. Se quejó de no haber recibido respuesta alguna por parte del presidente, al que acusó de haber incumplido sus compromisos al anunciar la apertura del diálogo político con Batasuna. «Se ha dicho, ofendiendo a la inteligencia de los españoles, que no se trata de una negociación política sino de un ejercicio altruista de catequesis democrática», añadió en referencia a la explicación del dirigente de los socialistas sobre el contenido de la conversación del PSE con el partido ilegal.
Para el líder de la oposición, el presidente ha dado el visto bueno a la apertura de una mesa política con el partido de la banda armada lo que, a su juicio, supone «compartir con ETA el diseño del futuro de España y del País Vasco». «Este gesto arrincona la Ley de Partidos, rompe el Pacto Antiterrorista y se mofa de la sentencia del Tribunal Supremo que ilegalizó Batasuna», afirmó.
Rajoy dejó claro que, para el PP, Batasuna es lo mismo que ETA y, como es una formación ilegal, «nadie debe negociar con ella con mesa o sin mesa». Insistió, en todo momento, en que su partido, como todos los españoles, desea la paz pero no quiere pagar un precio político por ella. «La única mesa que ETA necesita es aquella en la que vaya a depositar sus armas», dijo.
El dirigente popular dejó sembrado de dificultades el futuro del proceso abierto al anunciar que su partido no dará por buena la creación de una nueva fuerza política, heredera de Batasuna, que pretenda ser legal mediante la condena de la violencia. Exigió la previa desaparición de la banda para admitir un nuevo partido legal de la izquierda abertzale.