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Miércoles, 7 de junio de 2006
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conflicto laboral
Desalojo sindical en Cruces
Casi un centenar de delegados de ELA, SATSE y ESK fueron ayer desalojados tras encerrarse en la entrada del hospital
Desalojo sindical en Cruces
Delegados sindicales realizan una sentada en Cruces. / F. GÓMEZ
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Las pretensiones de los responsables de Osakidetza y los sindicatos discurren por caminos paralelos. El enésimo enfrentamiento dialéctico se escenificó ayer en el hospital baracaldés de Cruces. Desde las siete de la mañana, casi un centenar de delegados de ELA, SATSE y ESK, se encerraron para advertir de que lo que único que asegura la postura del Departamento de Sanidad es alargar «el conflicto durante muchos años». A mediodía, los trabajadores fueron desalojados por la Ertzaintza. Mikel Álvarez, gerente del centro, señaló que el ámbito de negociación son las «mesas» y éstas, recalcó, «están en la Dirección General».

El «firme compromiso» para incrementar las inversiones anunciado el pasado viernes por los responsables del Servicio Vasco de Salud ha sido recibido con escaso entusiasmo por los sindicatos. Izaskun Garikano, de ELA, tachó de «falta de responsabilidad tremenda» que se enteraran de la propuesta a través de los medios de comunicación.

El discurso de las centrales volvió a girar en torno a la falta de personal de la que, a su juicio, adolece Osakidetza. Garikano consideró «absolutamente insuficiente» la última propuesta laboral, que ofrece, entre otros aspectos, consolidar este año 300 puestos de trabajo y una OPE de 4.000 plazas. Para la dirigente de ELA, sería «necesaria» una Oferta Pública de Empleo cercana a las 6.500 plazas.

Garikano también criticó el tono empleado por Osakidetza ya que, a su entender, presentaron la propuesta como un «ultimátum». «Dan la negociación por cerrada con las cuatro cosas que han puesto encima de la mesa. Con la postura que están adoptando y una perspectiva tan corta, lo que aseguran es un conflicto para muchos años», advirtió la representante nacionalista.

Nuevas movilizaciones

Las movilizaciones no concluyeron en el vestíbulo de Cruces. Las centrales anunciaron que intentarán un nuevo encierro mañana en el hospital vitoriano de Txagorritxu. «Está claro que éste es el único lenguaje que entienden en el Departamento», señalaron.

Desde el sindicato de enfermería SATSE, su portavoz, Encarna de la Maza, vaticinó un verano «muy complicado» por los problemas de las sustituciones. «Sólo nos centraremos en el paciente y dejaremos de perder el tiempo en aquellas cosas superficiales que sólo sirven para las estadísticas de Osadidetza», zanjó.

Respecto al encierro de ayer, el gerente de Cruces, Mikel Álvarez, recordó que explicaron a los sindicatos que podían entregar papeles, hablar con los ciudadanos o con los trabajadores, pero no originar una «situación de disturbio», como sucedió con la tirada de papeles o la colocación en el atrio de «algunas colchonetas». Ya en la calle, durante su sentada, varios delegados tiraron globos de agua a un muñeco vestido de traje y con una careta de Gabriel Inclán, consejero de Sanidad. En su base podía leerse: «Inclán responde y mójate».



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